lunes, 23 de abril de 2018

Detalles inconfesables


Cuando tu mirada esquiva, me evitaba.
Cuando ya tu mano, al pasear, la mía no tomaba.
Cuando sonreias al aire, después de revisar tu pantalla, y no era mío el mensaje que llegaba.
Cuando te dormiste sin el buenas noches de mis labios, y despertaste corriendo, sin esperar mi abrazo.
En todos y cada uno de estos pequeños detalles  supe que se acabó todo el amor perfecto confesable.
 Hace años. Hace un tiempo. Ya lejano. Ya tan muerto.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 16 de abril de 2018

Silencios


Hoy nos dimos un café con prisas.
Hoy hicimos un amor con tiempos.
Hoy supimos que eso no eran besos. 
Sino aire lanzado a los labios, sin sabor a sueños.
Hoy nos dimos largas a lo corto,
sin tormentos, ni reclamos, 
sin misterios y sin llantos.
Hoy me dices siento, 
a lo que yo digo quiero.
Tu confiesas peros,
yo vomito mis deseos.
Hos nos dimos un café con prisas
y un adiós en los silencios.
By Miriam Giménez Porcel.
Para: El Poder de las letras.

lunes, 9 de abril de 2018

Sin remedio


Y por mucho que quieras detener el tiempo.
Nada lo detiene.
Y por mucho que desees avanzar la hora, todo llega y todo marcha.
Sin remedio.
Sin demora.
Cual ola del mar que ahoga.
By Miriam. Para: https://elpoderdelasletras.com/

lunes, 2 de abril de 2018

Sexualmente


Suena recurrente que busque tu boca,
que desee tus labios para morderlos, arrancarlos.
Suena prudente que no me aproxime tanto,
que controle estos impulsos vulgares, sucios, baratos.
Suena fogoso e incluso de instinto primario,
estas ganas de tenerte, poseerte y que conozcas mi lado malo.
- ¡Sexualmente estamos hablando!
Porque no lo dirías nunca, que tras este aspecto tan remilgado
se esconde una fiera, la leona, que prefiere que la vean
la gatita del vecindario.
Suena contraindicado, peligroso, amenazante y arriesgado.
Nos cruzamos.
Nos miramos.

Entendemos con un gesto.
Nos veremos en un rato.
Suena increíble que volvamos a lograrlo.
Me acicalo. 
Lo prohíbido.
Insensato.
Suena sorprendente, pero no puedo controlar este instinto básico.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 26 de marzo de 2018

Vivir callando


Callamos miradas.
Callamos abrazos.
Callamos con besos.
Callamos sin tiempo.
Callamos emociones.
Callamos con masajes.
Callamos el miedo.
Callamos recuerdos.
Callamos silencios;
Callamos con mensajes,
cuando gritan los cuerpos.
Lo que gritan las manos.
Lo que gritan los gestos.
Veinticuatro horas,
de las que seis u ocho durmiendo
permitimos al subsconciente
que decida su sueño.
Vestir las mañanas,
maquillarse las penas,
dibujarnos las ganas
para callarnos de nuevo.
Callamos, callamos y nos acostumbramos.
By Miriam Giménez Porcel.
Para mi colaboración semanal en: https://elpoderdelasletras.com/

lunes, 19 de marzo de 2018

El demonio de mi calle


Muero por esa esquina de mi calle que tantas tardes recorrí de chica buscándote. 
Sabiendo que estabas, no llegabas a evitarme, pero saltabas lejos para no obsesionarte.
Con mis ganas, con mis sueños, con mi sonrisa, con mis besos, conseguí enlazarte.
Muero por ese parque del momento, donde el banco nos define, nos conoce, nos exige que paremos, que respires, que me toques, que te quites, que recorras cada hueco de mi cuerpo. Y de nuevo empiezo a provocarte hasta que alguien se acerca, y nos mira, parece que pasea el perro, detenemos el momento, nos ignora, continúa su camino. Continuas con tu instinto.
Muero por el instante exacto en que la canción se detuvo, y lo dijo todo, en el estribillo, repitiendo como a cuchillo lo que nunca quise ver. Casuales o no casuales, esas palabras fueron cañones concretos que me descegaron y nos separó.
Y es tu punto positivo el que mantenía acoplados esos cuerpos, esos tiempos, esos parques y esos bancos que confiesan insensibles nuestro amor.
Y es tu punto negativo el que separa lo unido, tu genio, tus silencios. Los enfados sin motivo. Los motivos de los gritos. 
Y yo esperé encontrarte de nuevo, en el rostro del que me enamoré. En el cuerpo por el que suspiré. Y te busqué en los bares, en la esquina de mi calle, en los parques y ya no hallé a aquel. 
Tuve un sueño que fue pesadilla. Tuve un amor que fue un demonio. Tuvo truco lo que siempre imaginé como magia.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 12 de marzo de 2018

No dejes de nadar pescaito

No dejes de nadar hacia lo más bonito.  
Hacía esas estrellas de mar que te guiaran al infinito. 
Irás y volverás y seguirás junto a los que más te quisieron. 
No dejes de nadar hacía ese arrecife de luz que te hará sonreir,
 y seguir siendo el niño feliz que todos vimos. 
Que ya queríamos. 
Por el que hemos llorado y rezado día a día.
No dejes de nadar como te gustaba, pececito. 
Con ganas. Con fuerza. Con garra. 
Que quien te quiso mal pagará con justicia. 
Aunque quisiéramos que pagará con su vida. Como hizo contigo.
No te olvidaremos. 
Jamás dejaremos de recordar esas fotos con las que despertábamos en el telediario y nos acostábamos pensando, creyendo, deseando que aparecieras, sano y salvo.
No ha podido ser, pececito. 
Y pido disculpas si no debería pensar así, o tal vez, si no debería escribir esto, porque eras un niño con tanto por disfrutar y vivir y ser feliz y hacer Feliz, que ella es la que no merece estar aquí. 
En honor a ese angelito, a la familia, a todo lo bueno que ha movido el país estos días, solo podemos decir unas últimas palabras bonitas para él.
Por solidaridad, con mucho cariño.
Para que descanse en paz. 
No dejes de nadar jamás hacia lo más bonito, pescaito.
By Miriam Giménez Porcel. Para: https://elpoderdelasletras.com/