miércoles, 3 de abril de 2019

El corazón tiene memoria

Y sin saber ni cómo me encontré mirando aquellas fotografías y sacándome la traicionera lágrima que había rodado mejilla abajo.
Y sin saber ni cómo lo tuve claro todo en ese mismo instante en el que no llamaste, no llegaste, no insististe en luchar por algo que siempre supe grande.
No lo era. No lo somos. No lo eres.
By Míriam Giménez Porcel

martes, 5 de marzo de 2019

Recuérdame


Recuérdame qué hacemos aquí, que ya no lo recuerdo.
Ya no lo siento.
Breve temblor en el cuerpo. El instante de nuevo.
No creo que sea el momento.
Recuérdame qué seguimos haciendo.
Hoy recibí la llamada. Miré tu rostro, en la pantalla.
Creí palpitar y no era cierto.
Tal vez dije sí, por miedo.
Tal vez decir no, lo discreto.
Recuérdame que me dijiste, para convencerme de nuevo.
Ya no te siento.
Hice mi vida.
Busqué consuelo.
Encontré cobijo.
Y hallé en el silencio el mejor amigo.
Recuérdame que quieres de mi, después de tanto tiempo.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 18 de febrero de 2019

Tazarones


Eres el hombre de mi vida cada segundo que respiro. 
Y aún así no te lo digo.
Eres el pilar de mis andares, el aire de mis pulmones, el sueño de mis noches. 
Y aún así no te lo digo.
Eres cada instante de mi pensamiento cuando pienso en algo bello. 
Eres cada plan de mi futuro y cada recuerdo de mi pasado. 
Y aún así no te lo digo.
Eres lo que mi media naranja pretendía encontrar, sin estar buscando.
Eres el medio limón de cada vaso con hielo y cocacola, refrescante y chispeante. 
Siempre dispuesto a decir sí a cuando yo digo hagámoslo.
Eres el hombre que toda mujer merece y  nadie lo sabe. 
Y aún así no te lo digo.
Porque las cosas más bonitas. 
Los sentimientos más sinceros. 
Los momentos más sencillos. 
Se viven, sin decirlos. 
Se saborean, se palpan. 
Y con dos simples palabras, ya se entiende todo. 
Con un gesto, una mirada, e incluso un silencio. 
Te quiero.
By Míriam Giménez Porcel.

lunes, 4 de febrero de 2019

Cafe literario



Hoy te veo desde lejos, y de nuevo me enamoro de tus gestos y tus modos. De esa sutil sonrisa, o el llanto escondido, según la novela a la que estés en ese momento entregada, sumisa, a sus pies. Te dejas embriagar por las notas del autor, por las normas de sus letras, por su pasión y me siento celoso de esa entrega, de esos logros que yo siento que jamás alcanzaré. Son tus pómulos, tus labios, tus manos las que imploro. Te deseo de un modo inmaduro, casi infantil. Tu no sabes que te observo. No entenderías mis motivos, hasta dirías que soy obsceno. Nada más lejos de la realidad. Yo te quiero, a mi lado, leyendo esos versos, narrando esas historias que te conmueven, tejiendo los mismos sueños que el autor tejió en el momento de crear la telaraña de la historia, que te tiene sumergida, y tan alejada de mi persona. Que te tiene enamorada. Cada semana una distinta, y nunca es la mía. Me gustaría escribir tu novela, que la leyeras, que entendieras esta obsesión. Y cierto día que levantas la vista, y te topas con la mía me figuro que te gusto, me imagino que te acercas, que preguntas que novela entretiene mis momentos, y ni siquiera yo sé que es lo que leo. Tomo libros en mis manos sin conocer el título, permanezco, a lo lejos, cual absorto lector, anotando todos tus movimientos. Un leve movimiento de rodilla, un roce lento de la yema de tus dedos, rozando tus labios, cortados por el frío, le dices al camarero sonriendo, cuando te sirve el café ardiendo. Yo quisiera rozarlos, con crema de cacao y curarlos a besos.
Y así cada jueves, en este café literario donde te encontré hace un año, leyendo.
Y así seguiré invisible a ti. Enamorado de un cuadro cual pintor pintó de un modo abstracto, bohemio, soñador.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 28 de enero de 2019

Canción latina


Te quiero aquí a mi lado un poquito, amorcito.
Te quiero aquí conmigo rozando, sin peligro.
Es un vicio.
Un suspiro.
Unas caricias.
Te quiero a cachitos con tu cuerpo pegadizo.
Te quiero sin demora, sin esperas, sin castigo.
Y después que ya veamos si te expulso de mi vida, en cuatro gritos.
Pero ahora dame todo eso que tu haces, que me goza, que me duele, que me nace.
Te quiero lento. Suave. Tierno. Ni hables. Hazme todo eso. Lento. Suave.
Y mañana ya veremos que nos sale.
Te quiero esta noche de verano. Y en frío del invierno
Te puedo con mis bailes y meneos de niñata malcriada.
Pero no soy esa que tu crees.
Soy una mujer de los pies a la cabeza que te usa y te atrae.
Te quiero lento y suave.
Soy la que nunca estuvo,
y la que jamás se fue.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 21 de enero de 2019

Grietas en el alma


Cayó una gota al caer el alba, cual lágrima de mis ojos, cual serenata desordenada.
Sentí por dentro como rompía todos mis huesos, atravesaban las ramas, llegaban al corazón y lo resquebrajaba.
Opté por luchar sin miedo. No callé. Estaba enamorada.
Y a los que sabían de mi destino, les apuntalé con rabia.
Y a los que se pensaron sabios, les desarmé sin armas.
Caerán mil gotas de lluvias, caerán mil rayos con ganas, pero si mi amor es más fuerte que las mentes necias desalmadas, no seré yo el que calle bocas. Será el tiempo, él pondrá la última palabra.
Y rodearé tu cuello, y te tomaré la mano y saldré a la calle, junto a ti abrazada.
Orgullosa y vencedora, con tiritas de colores en las grietas de mi alma.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 14 de enero de 2019

Histérica



Seguiré oculta tras estas manos que tapan mi cara,
mientras tu duda, dure.
Seguiré esperando tras el agotamiento de mis largos
rezos diarios, mientras tu ausencia, continua.
Seguiré queriendo ser la única de tu vida y tiempo,
mientras tu tiempo está en otra vida y otros lechos.
Inconvenientemente histérica seguiré atormentando
pensamientos, sentimientos, argumentos e incumpliendo todas
las fases del enamoramiento, para convencerme de que tú eres
el que tapa mi cara, el que me mata de frío, el que me humilla por dentro.
No siendo, no estando, no queriendo.
By Miriam Giménez Porcel