sábado, 25 de noviembre de 2017

El tren de la cordura


Me subí al tren sin pensar en nada más. 
Ni un destino. 
Ni un mirar atrás. 
Ya da igual lo que crean los demás.
Lo que quieran pensar. 
No es huir. 
Ni escapar. 
Yo le llamaría empezar. 
Querer ser alguien, y no la de los golpes. 
La del primero segunda, que recibe gritos. 
La de los portazos en la puerta. 
La que simplemente da pena.
Ya no puedo caminar sin sentirme observada. 
La que se esconde tras esas oscuras gafas.
La que no puede ir en falda.
La que provoca con la mirada.
La que cuando sonrie, es porque quiere ser follada.
La que llaman puta.
Y no hace nada.
Calla. Llora. Espera cansada.
Que pase la tormenta.
Para meterse en la cama.
Y esperar al día siguiente.
Que él llegue de nuevo a casa.
Comience la tortura. Y nunca se acaba.
No hay ayuda. 
No hay consuelo. 
Ni esperanza. 
Ni siquiera lo espero. 
No quiero ser una más.
Me subí a aquel tren y desee llegar ya. 
Sentirme libre. 
Soltarme el pelo. 
Sonreir. 
No me quiero, ni me siento mujer. 
Y necesito serlo.
Hoy ya busco mi nuevo ser. 
No es huir, o tal vez si.
Deseo escapar.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Creo en ti

Creo en ti, poesía de mi vida. 
Esa que está presente en cada instante. 
Cada segundo de mis días. 
Y quien no lo crea, es un necio. 
¡Quien no lo vea!
Insensato de la vida. 
¡No sabes nada!
Pues está en el aire, en las venas, en los ojos y miradas. En los sueños. En palabras. Está en cada paso que damos. Y en cada oración que escuchamos. 
                                         ¡Y si no me crees, no lo hagas!
Escucha una canción. Habla con una amiga. Regala una caricia y espera reacción. Mira una película. Sal al balcón. Mira las estrellas. Encandílate con la Luna. O déjate embraguiar por las olas del mar, y el sonido perfecto que te lleva lejos, estando cerca.
                                                           ¡Todo eso es poesía!
                                             ¡Y no lo vemos maldita sea! 
Y no lo creen. Aun a día de hoy, existe el idiota que dice que la poesía es aburrida. 
                                                              ¡Y no lo entiendo! 
Porque eso que tanto critica. Es el amor que aspira cuando su piel se eriza.. Y sin eso, nadie vive. Eso mismo es poesía. Esas letras que parecen escondidas en las bellas melodías. Pero no se ocultan, solo son discretas. Humildes. Así la defino yo.
                                                        ¡Eso mismo es poesía!
                                                 By Miriam Giménez Porcel.

Poema que mata

Poesía tú, que llenas mis páginas.
Enamoras las almas.
Voy directa allá donde pincha, duele, atormenta.
Donde se clava y sangra.
El corazón de las personas. 
El único que manda.
Dueño de todo.
Nos lleva ventaja.
Poema eterno,
Que crees que no matas
Y lo haces en cada línea,
con cada palabra.
Nos cierras los ojos.
Tragamos saliva.
El aire nos falta.
Tiramos la piedra.
Buscamos venganza.
Idiotas ingenuos.
Sentimos sus garras. 
Nos puede la rabia.
El poema es solo el principio.
No provoques batallas.
En guerras ganadas.
Poesía tu que llenas mis páginas,
enamoras las almas.
Contigo me quedo.
Poema que mata.
By Miriam Giménez Porcel

lunes, 6 de noviembre de 2017

Falsos discursos


Busqué refugio en tu mundo.
Para separarme del mío, al que sentía sucio.
Sin sentido, provoqué guerras.
Sensibilicé al mundo, de que mi pensamiento era el válido.
El de los demás absurdo.
Y de la venta de palabras, obtuve un premio.
El de tu reconocimiento.
Tu amor eterno.
Cuando cada una de mis palabras eran falsas.
Y tu me creiste puro.
Cuando ni siquiera el sentimiento las acompañaba.
Pero aun así, me abriste la puerta, para que subiera de los suburbios.
¿Fuí cobarde?
No lo pongo en duda. Tampoco fui justo.
Llegaron valientes. 
Incluso podria llamarlos sustitutos.
Pretendieron robarme.
Llegando a tu muro.
Tuve miedo. Eras mía. Yo soy tuyo.
¡Volveré a la carga con mi discurso!
By Miriam Giménez Porcel Para: https://elpoderdelasletras.com/


 



lunes, 30 de octubre de 2017

La ley del abrazo


Abrazos con ganas, con fuerza, voluntarios y a demanda.
Hoy los días se llenan de prisas, de gritos, de silencios, 
de tiempos perdidos mirando pantallas. 
También de sueños dormidos. De amores sin ganas. 
De sexo rápido. Con besos voraces, que sacian el momento.
Pero no remueven entrañas.
Hoy los días se llenan de todo, lo que no te hace falta.
Abrazos que quieres y nunca reclamas.
El frio te invade. 
Te queman las llamas, que sientes por dentro. 
Te puede el orgullo.
Tu boca calla.
Abrazos con magia, con chispas, con ganas. 
De los que reconoces que te cargan. 
Necesarios, voluntarios y a demanda.
No reconozcas lo que este verso te clama.
Si no quieres.
No admitas verlo, aunque lo diga tu mirada.
Pero se lo qué quieres.
Se lo qué sientes.
Se lo qué necesitas.
Y nadie puede vivir eternamente,
sin alguien que le abrace fuertemente.
Con ganas. 
Con fuerza. 
Justo cuando lo necesitas.
Para recargarte el alma.
By Miriam Giménez Porcel. Para
 

martes, 24 de octubre de 2017

La fiera que vive dentro


Hoy tengo buen día porque decidí lanzarlo todo a la basura y empezar de nuevo. Mis mierdas, mis malos pensamientos, mis rollos enrrollados que crean aun más problemas en la cabeza y las palabras negativas que a mi alrededor circulan cual carretera sin frontera.
Hoy no me hizo falta dibujarme la sonrisa. Amanecí con ella puesta y no pienso borrarla, desdibujarla ni olvidarla. Ya son bastantes los que la dejan en casa. Ya son demasiados los que no te ayudan a recuperarla.
Hoy recupero trazos de cordura. Suelto el pelo al aire y esparzo mi perfume. Hoy de nuevo siento libre la amargura que embargaba esos días de locura. No desecho que aun me vuelva. No contemplo abrirle la puerta. Quedó fuera esta mañana la apariencia de amargada. Porque era solo eso, una pura apariencia. Nunca fui más infeliz que en esos días de tristeza. Nunca tuve más desliz que estos días de incertezas. Vuelve siempre con más fuerza. El carácter, la alegría. La fiera que vive dentro y sale fuera.
Hoy más que nunca grito al mundo mi certeza. Grita el que se cree fuerte. Calla el que perdió las ganas. Sonrie siempre quien se sabe vencedor de su propia batalla.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 16 de octubre de 2017

El frio en el cuerpo


¿Me puedes explicar que hay detrás de una lágrima?
¿Me puedes explicar que hay detrás de un beso sin ganas?
¿Alguien sabría contarme el secreto de la felicidad?
¿O el deterioro de un sentimiento?
Sabrías contarme mil y una mentiras,
y ninguna sería falsa.
Podrías cantarme canciones
y yo ignorarlas.
Los versos grabados a fuego,
serían borrados con agua.
¿Me puedes explicar que se siente? 
Cuando ya no se siente nada.
Amores convexos,
temores desnudos,
canciones sin letras,
rencores al descubierto.
¿Me puedes explicar que esconden los sexos?
Tan distintos, tan iguales, tan poco sinceros.
¿Me quieres explicar de una vez que ocurre en este mundo que gira?
Que ya no hay espejos. 
Que nadie se mira.
No importan los gestos.
Que ya la piel no se eriza,
cuando se rozan los dedos. 
¿Te puedo contar un secreto?
Aun siento las lágrimas. Aun busco los besos. Persigo la felicidad. 
Y adoro los versos. Cantados lentos. 
Bailar con palabras. Sonreirle al viento. 
¿Me puedes explicar cuánto durará esta frialdad que noto en el cuerpo?
Espero el deshielo de sentimientos de este mundo que vaga sin rumbo, 
mostrando un orgullo propio del envejecimiento.
Explícame, porque no lo entiendo.
Se han de recuperar los piropos.
Sonreirse con vergüenza.
Buscar un paraiso, para declararse de nuevo.
Despertar un primitivo deseo.
Debemos rescatar los sentimientos
del baúl que lo encerraron,
los que no creyeron en ellos.
By Miriam Giménez Porcel. https://elpoderdelasletras.com/