miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cadaques


Cadaqués enamora de día y de noche.
Puerto pesquero de aires violentos.
Recoge tu alma, enciende tu fuego.
Esconde la rabia.
Quema los miedos.
Calma las aguas.
Concede sueños.
Cadaqués coloca en su sitio sentimientos.
No te retrocede.
Siempre te avanza.
Busca allí tu propia terapia.
En Cadaqués estudias tu vida y lanzas miserias al mar.
Reinventas retos, te dejas llevar.
Porque aquel que a Cadaqués acude.
De amor no muere, sino que vuelve a renacer.
En Cadaqués besé tus labios.
Me dejé mecer.
Me bañé en sus aguas.
Me dejé vencer.
Nos sentimos nuevos.
Incluso, un poco dueños.
Me enamoras de día y de noche,
mi pequeño pueblo.
¿Dónde quedó aquel incómodo momento en que discutimos
y miramos al mar para volver a sentirnos?
En Cadaqués todo cobra sentido.
Y si algo vale la pena, es vivirlo.
By Miriam Giménez Porcel. Para mi colaboración semanal: https://elpoderdelasletras.com/cadaques-poesia/

lunes, 27 de noviembre de 2017

Gangas y saldos

No me vendo barato. 
Ni compro gangas y saldos.
Ladrón de pensamientos. 
Entraste sin ser llamado.
Y ahora que te fuiste, me quedaron las ganas.
De saber más.
Estudiarte y pensar.
Comenzar y acabar.
Para volver al mercado.
Buscando tesoros.
Que ya no encuentro,
porque a todos comparo.
Porque busco tus labios.
Esas manos que no cesaron.
No me vendo barato,
pero, ahora mismo,
me arrojaría al abismo
por volver a tus brazos.
Dime ahora ¿quién puede reparar?
Esto que siento.
Llegaste sin ser llamado.
Y te fuiste, una vez comprobado
que me dejabas rota en pedazos.
Ganaste mi juego.
El amor no se compra.
No se busca en el rastro.
By Miriam Giménez Porcel




 

sábado, 25 de noviembre de 2017

El tren de la cordura


Me subí al tren sin pensar en nada más. 
Ni un destino. 
Ni un mirar atrás. 
Ya da igual lo que crean los demás.
Lo que quieran pensar. 
No es huir. 
Ni escapar. 
Yo le llamaría empezar. 
Querer ser alguien, y no la de los golpes. 
La del primero segunda, que recibe gritos. 
La de los portazos en la puerta. 
La que simplemente da pena.
Ya no puedo caminar sin sentirme observada. 
La que se esconde tras esas oscuras gafas.
La que no puede ir en falda.
La que provoca con la mirada.
La que cuando sonrie, es porque quiere ser follada.
La que llaman puta.
Y no hace nada.
Calla. Llora. Espera cansada.
Que pase la tormenta.
Para meterse en la cama.
Y esperar al día siguiente.
Que él llegue de nuevo a casa.
Comience la tortura. Y nunca se acaba.
No hay ayuda. 
No hay consuelo. 
Ni esperanza. 
Ni siquiera lo espero. 
No quiero ser una más.
Me subí a aquel tren y desee llegar ya. 
Sentirme libre. 
Soltarme el pelo. 
Sonreir. 
No me quiero, ni me siento mujer. 
Y necesito serlo.
Hoy ya busco mi nuevo ser. 
No es huir, o tal vez si.
Deseo escapar.
By Miriam Giménez Porcel.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Creo en ti

Creo en ti, poesía de mi vida. 
Esa que está presente en cada instante. 
Cada segundo de mis días. 
Y quien no lo crea, es un necio. 
¡Quien no lo vea!
Insensato de la vida. 
¡No sabes nada!
Pues está en el aire, en las venas, en los ojos y miradas. En los sueños. En palabras. Está en cada paso que damos. Y en cada oración que escuchamos. 
                                         ¡Y si no me crees, no lo hagas!
Escucha una canción. Habla con una amiga. Regala una caricia y espera reacción. Mira una película. Sal al balcón. Mira las estrellas. Encandílate con la Luna. O déjate embraguiar por las olas del mar, y el sonido perfecto que te lleva lejos, estando cerca.
                                                           ¡Todo eso es poesía!
                                             ¡Y no lo vemos maldita sea! 
Y no lo creen. Aun a día de hoy, existe el idiota que dice que la poesía es aburrida. 
                                                              ¡Y no lo entiendo! 
Porque eso que tanto critica. Es el amor que aspira cuando su piel se eriza.. Y sin eso, nadie vive. Eso mismo es poesía. Esas letras que parecen escondidas en las bellas melodías. Pero no se ocultan, solo son discretas. Humildes. Así la defino yo.
                                                        ¡Eso mismo es poesía!
                                                 By Miriam Giménez Porcel.

Poema que mata

Poesía tú, que llenas mis páginas.
Enamoras las almas.
Voy directa allá donde pincha, duele, atormenta.
Donde se clava y sangra.
El corazón de las personas. 
El único que manda.
Dueño de todo.
Nos lleva ventaja.
Poema eterno,
Que crees que no matas
Y lo haces en cada línea,
con cada palabra.
Nos cierras los ojos.
Tragamos saliva.
El aire nos falta.
Tiramos la piedra.
Buscamos venganza.
Idiotas ingenuos.
Sentimos sus garras. 
Nos puede la rabia.
El poema es solo el principio.
No provoques batallas.
En guerras ganadas.
Poesía tu que llenas mis páginas,
enamoras las almas.
Contigo me quedo.
Poema que mata.
By Miriam Giménez Porcel

lunes, 6 de noviembre de 2017

Falsos discursos


Busqué refugio en tu mundo.
Para separarme del mío, al que sentía sucio.
Sin sentido, provoqué guerras.
Sensibilicé al mundo, de que mi pensamiento era el válido.
El de los demás absurdo.
Y de la venta de palabras, obtuve un premio.
El de tu reconocimiento.
Tu amor eterno.
Cuando cada una de mis palabras eran falsas.
Y tu me creiste puro.
Cuando ni siquiera el sentimiento las acompañaba.
Pero aun así, me abriste la puerta, para que subiera de los suburbios.
¿Fuí cobarde?
No lo pongo en duda. Tampoco fui justo.
Llegaron valientes. 
Incluso podria llamarlos sustitutos.
Pretendieron robarme.
Llegando a tu muro.
Tuve miedo. Eras mía. Yo soy tuyo.
¡Volveré a la carga con mi discurso!
By Miriam Giménez Porcel Para: https://elpoderdelasletras.com/


 



lunes, 30 de octubre de 2017

La ley del abrazo


Abrazos con ganas, con fuerza, voluntarios y a demanda.
Hoy los días se llenan de prisas, de gritos, de silencios, 
de tiempos perdidos mirando pantallas. 
También de sueños dormidos. De amores sin ganas. 
De sexo rápido. Con besos voraces, que sacian el momento.
Pero no remueven entrañas.
Hoy los días se llenan de todo, lo que no te hace falta.
Abrazos que quieres y nunca reclamas.
El frio te invade. 
Te queman las llamas, que sientes por dentro. 
Te puede el orgullo.
Tu boca calla.
Abrazos con magia, con chispas, con ganas. 
De los que reconoces que te cargan. 
Necesarios, voluntarios y a demanda.
No reconozcas lo que este verso te clama.
Si no quieres.
No admitas verlo, aunque lo diga tu mirada.
Pero se lo qué quieres.
Se lo qué sientes.
Se lo qué necesitas.
Y nadie puede vivir eternamente,
sin alguien que le abrace fuertemente.
Con ganas. 
Con fuerza. 
Justo cuando lo necesitas.
Para recargarte el alma.
By Miriam Giménez Porcel. Para