martes, 18 de julio de 2017

Yo me gusto


Por que la sonrisa es mi arma. 
Y los abrazos las palabras, que lo dicen todo.
Porque se sienten y no se habla. 
No hay que justificarse.
No hay que demostrar nada.
Porque se aprieta fuerte, en el instante preciso que se necesita sentirlo. 
Y eso es lo que vale. Lo presente.
Porque debo olvidarme de los estereotipos. 
Sentir que lo que se ve es lo que se tiene. 
Y potenciarlo.
Y no desear otro cuerpo, ni otra altura, ni otro cabello.
Ni siquiera otro culo.
Porque si yo no me quiero, no habrá quien pueda hacerlo. 
Ni manera de convencerlo. 
Repetir cada mañana, yo me gusto.
Este es el lema propuesto.
Ser feliz con lo qué somos, cómo somos, quiénes somos.
Existe una eficaz terapia.
Mírate al espejo cada día, sonríe a carcajadas y repite conmigo:
Me quiero, me gusto, soy único.
Y salir a la calle dejándose en casa el orgullo, la envidia, llevándose a cuesta sólo las ganas de comerte siempre el mundo.
By Miriam Giménez Porcel.  Para: http://elpoderdelasletras.com/yo-me-gusto/

 

lunes, 10 de julio de 2017

Quiéreme


Quiéreme como tú quieras, como tú sepas, como tú puedas, cómo tu entiendas que es el querer. 
Pero no me engañes.
Quiéreme en silencio, sin los gritos, ni las necedades, sin sentidos de incultura,
quieréme con todas las verdades. 
Que se vea en sonrisas.
Que se observe ese orgullo que se siente, cuando miras al que quieres. 
Cuando escuchas sus palabras. 
Cuando asientes mientras habla. 
Y te pierdes en su rostro, en sus facciones, en sus modos.
Prácticamente no oyes nada, estás en una nube, y le admiras. 
Y lo amas.
Quiéreme así, como te digo. 
Sin miramientos. 
Porque eso se sabe si sí o si no.
Cuando se mira a la cara. 
Y si no me quieres no me huyas, no me ignores. 
No me tientes con hipocresías, o medias verdades. 
Dímelo  la cara. 
No te gusto, no me quieres, no te lleno, no deseo ese cuerpo, ni esos labios, esas manos que acarician, no las siento. 
Dímelo a la cara.
Para dejar de perder el tiempo. 
Porque duelen las verdades.
Pero duele más una mentira, larga, mantenida en el silencio. 
De esas que se asimilan, que se sienten porque no se siente. 
Que se lloran, aun sin lágrimas, y persiste en el ambiente.
Quiéreme siempre con esa mezcla de placer, cariño y suerte, de estar
con la persona que tú quieres.
By Miriam Giménez Porcel. Para http://elpoderdelasletras.com/

martes, 4 de julio de 2017

Sentémonos, sintámonos


-¿Y si nos sentamos y lo hablamos todo?
-¿Y si nos sentimos ridículos?
-¿Y si ni sentamos cimientos, ni llegamos a ningún acuerdo?
-Tengo miedo.
Mucho, de todo. De lo nuestro.
-En el amor no hay acuerdos, ni cimientos, ni ridiculeces que den miedo.
Valioso el momento de sentarnos a sentirnos y dejar de buscarle problemas a los encuentros.
Tengo el don de hacerte feliz.
Tú, el misterio que busco para ayudarme a seguir. 
Envolverte, engañarte y empaparme de ti.
¿Y si nos sentamos, nos sentimos y nos vivimos todos?
Déjame contagiarte mucho. 
De las risas, de los lloros, de las ganas, de los logros. 
Basta de distancias, de silencios.
¿Y si nos sentamos a contemplar el paraiso?
Ese que todos tenemos y nunca vemos. 
Y está siempre, justo enfrente.
A unos metros.  
By Miriam Giménez Porcel. PAra: http://elpoderdelasletras.com/

lunes, 26 de junio de 2017

Sonríes


Sonríes, y muero.
Te miro y yo también sonrío.
Y no lo disimulo.
Me estremezco.
Con la comisura de tus labios sonriendo.
Perfectos.
Alzados, frente a frente, preparados para ser besados.
Y los muerdo.
Te tiento lento.
No voy a dejar que esa sonrisa caiga.
No dejaré de provocarte de nuevo.
Jamás.
Tus besos. Mis besos.
Sonrisas.
Cómplices de lo nuestro.
Desprevenido, por la espalda.
Te muerdo.
Masajeo lento.
Caerás en el juego.
Sonríes y me alegro.
Te tengo.
By Miriam Giménez Porcel para: http://elpoderdelasletras.com/

lunes, 24 de abril de 2017

El Triunfo de un buen verso


Escribimos para gritar lo que callamos. 
Para expresar lo que sentimos. 
Para contar lo que sabemos. 
Para expulsar lo que sufrimos.
Escribimos para dejar plasmado un pensamiento. 
Escribimos porque sino quedaría muerto. 
Todo esto que llevamos dentro. 
Hay que arrojarlo y escribiendo es cómo sabemos.
No oimos lo de otros. Escuchamos sus lamentos.
Los problemas, reflexiones, decisiones y tormentos.
Sus historias, mi alimento.
Sus pesares, mi sustento.
Escribimos los quejidos, los sollozos y el aliento 
del que espera un regreso.
No se escribe a los silencios.
Suscribimos lo que provocan aquí adentro.
El suplicio de notarte el pecho roto, 
no remite fácilmente ese dolor intenso,
no lo cura un curandero.
Escribimos para todos aquellos que buscan
y no encuentran. 
Que escuchan y no oyen.
Que lloran y no duermen.
Somos el consuelo.
Un honor verse escribiendo,
para los que sacan beneficio
en las lineas de un buen verso.
By Miriam Giménez Porcel.



domingo, 23 de abril de 2017

Mis escritos

No preguntes porqué escribo, si ni yo misma lo sé.
No sabría por dónde empezar a explicar lo inexplicable. Lo que gusta por que si. Lo que amas sin dudar. Lo que duele al respirar.
Lo que necesito.
Ni lo que cuento, ni lo que digo es real o es ficticio. Ni comprensible, ni incomprendido.
Son historias encontradas. Incluso momentos no vividos.
No me digas cómo hago para no callarme lo que siento, porque es imposible no escuchar o no acabar con el oído en otros labios y sonsacar delirios. Para luego plasmarlos en ese libro eterno que jamás será perdido.

Se pierden las palabras soltadas al viento. Se esfuman los piropos y suspiros. Las promesas, los cumplidos. Se pierde todo aquello que no quedó escrito.

No me digas que no entiendes mis escritos, que no son lógicos, ni siquiera con sentido. No pretendo que lo entiendas, no es tu historia, nunca cuento a quién escribo. Son escuchas, pensamientos, reflexiones y antesalas de un futuro percibido.
No pretendo que me entiendas, cuando ni yo misma me explico.
Todo inicia en un libro.

lunes, 17 de abril de 2017

Lo esencial es invisible a los ojos


Me apasiona detenerme a contemplar el ir y venir de  los coches. Sin hacer nada más. Como si todos tuvieran un destino. Un camino ya trazado y yo no le encuentro, ni lo exijo. Solo observo. Con sus prisas, sus ganas de llegar, para luego volver a empezar el camino desandado, y siempre igual.
Es la apatía de esto, lo que nos come y no nos guía. Es el sentirnos utilizados por la vida y llegar un momento en el que el propio camino nos parece agobiante, poco emocionante y lo hacemos más lento, sin ganas, casi muertos.
Me relaja sentarme a observar. Las urgencias, las caras de angustia. Pocas de felicidad. Deduzco en muchos el anhelo de decirle todo a alguien, y callan. Esas bocas cerradas no expresan nada, pero su expresión lo grita todo. Es una lástima tantas mentes cerradas.
Me concentro en sus andares. Su desgana.
Contemplo aquel que está ante su pantalla, buscando algo más, moviendo arriba y abajo. Deseándolo encontrar. Y no llega, no es lo que necesita. No entiende que ahí no es donde lo hallará.
Mirar la carretera, mirar la pantalla, todo parece igual. Ni el trayecto contenta, ni la recompensa es la que se espera.
Nadie tropieza con lo que busca, si se centra en esperar. Nada es fácil. Nada llega sin forzar. Un encuentro, una llamada, un beso que lo dice todo, o la mirada que ya no puedes apartar.
Me apasiona reflexionar tal cual una psicóloga fuera, estando más o menos acertada. Ni soy ejemplo, ni vendo mi pensar. No muestro mis triunfos, ni escondo mis errores. Me contento con haberlos cometido, es mi ganancia al final.
Yo también me siento observada. También me apremia la prisa, de no saber hasta dónde llegará. Después de todo, formo parte de ese mismo mundo, que me obceco en criticar. Tan intenso y caótico. Siguo el mismo rol. Aunque en ocasiones desee abandonar.
Me apasiona el sentarme a contemplar esas sonrisas sinceras de los niños que juegan en el parque y no les importa nada más.
Después de una película. De estas que una tarde te repantigas en el sofá, por acompañar. Fue el mensaje, grande, hasta me atravería a decir que el libro de obligada lectura, ahora lo sé.
Y su lema lo es aun más. LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS.
No lo puedo negar, me ha llegado al alma. Me ha gustado reflexionar junto a mi hija. Y ver que todos seguimos el mismo camino, que la vida nos pinta, pero depende de nosotros mismos, trazarlo felices y dando un motivo de estar en este mundo o continuar como autómatas sin rumbo, ni sentido, simplemente por que si. No te engañes, la vida no es un fraude, es un experimento, en el que cada cual hace su propio descubrimiento.
La mejor versión de uno mismo, es proponerse amanecer de nuevo, para empezar a experimentar. Ese es nuestro error, creer que es un día más.
Iluso el ser humano. Siempre, es un día menos. Hagamos como El Principito. Sintamos más. Lo esencial.
Lo que se siente por una rosa, por el aire que respiras tan necesario, vital, por ese suspiro lanzado y nunca se suspira por suspirar, por sonreir mucho, por llorar de felicidad o de soledad, por correr, conversar, mirarnos a los ojos, abrazarnos, por besar más, no pensar en el futuro, no esperar tanto de los demás. Vivamos más.
By Miriam Giménez Porcel. Para: http://elpoderdelasletras.com/