lunes, 18 de junio de 2012

FELIZ FALSEDAD

A todos nos gusta sentirnos queridos, y aunque se que me hago pesada, "en estos tiempos tan sumamente positivos" tal vez necesitamos sentirnos aun más queridos. Pero ¿¿sabemos reconocer el cariño sincero de las personas??? o nos conformamos con cualquier cariño sin pararnos a pensar que poca gente dispensa ya nada sin querer algo a cambio.
Siempre me he planteado si mi teoría de la amistad es correcta o no, pero es que me es difícil convencerme de lo contrario. Y es que creo, como muchísima gente, que a los amigos se les puede contar con los dedos de una mano... y aun así puede, por penoso que nos parezca, que sobren dedos. ¿¿Son los amigos verdaderos aquellos que te conocen desde hace 20 años o más y que tienen la confianza de decirte todo a la cara, te duela o no??? o también puedes considerar buenos amigos, aquellos que te vas encontrando en el camino de tu andar y que, aunque no te conocen tanto, parece que te dispensan un cariño y unos consejos también bien recibidos para el momento
actual de tu vida??
Cuando tienes hijos, incorporas a tus amistades, a las mamas de los compañeros de tus niños u otras personas en situación similar a la tuya de paternidad. Mi experiencia es nula en este ámbito y por más que lo intento no consigo abrirme a nadie en la puerta del colegio, tal vez la responsabilidad a mi falta de confianza, sea a consecuencia de que en el hogar que me crié, esto era algo inaudito. 
Tal vez sea algo más moderno de ahora o puede que los raros fuéramos nosotros en aquellos tiempos.
Ahora se organizan cumpleaños multitudinarios o bien cumpleaños de fiestas de pijamas. Cumpleaños para tu hijo de cinco años en el que te gastas un riñon, antiguamente era una caja de galletas en casa para cuatro o cinco y punto o bien se llevaba al colegio dicha caja y se acabó. La fiesta de pijamas, cumpleaños donde invitas a cinco, seis o siete niños a dormir y no sabes cómo va a acabar la noche, un riesgo para adultos pero lo más maravilloso para los pequeños.
Al final, todos nos amoldamos a los tiempos, por nuestros hijos.


¿¿Somos conscientes de que vivimos en una inmensa falsedad de amistad??
No se, un ejemplo claro son las redes sociales. Tan necesarias para muchos para acordarse de cumpleaños y demás festividades del resto de personas y así quedar genial en tan señalado día.
No niego que soy la primera que me encanta recibir mis felicitaciones y muchas de ellas estoy convencida que son de corazón sincero, pero también entiendo a aquellas personas que sienten que la mayoría de las felicitaciones son tan falsas como el amor que sienten los unos por los otros. Pero claro, va por carácteres, a todos nos gustan que nos regalen los oídos una vez al año, o no.
Yo apuesto y apostaré siempre por la amistad de toda la vida, la que me conoce y me quiere tal y como soy, al amigo/a que acepto con sus defectos y sus virtudes y al que acudo cada vez que lo necesito aunque sepa que la contestación que me va a dar no sea la que quiero escuchar.
Y aun así seguiré abriendo mi corazón a aquellas personas que se crucen en mi camino y me escuchen y me entiendan, porque mi sexto sentido me dice que éstas también andarán a mi lado. Pero siempre dudaré de si serán amigos para siempre.
Este es uno de mis defectos, mi desconfianza ante la amistad!!!!!

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