sábado, 28 de julio de 2012

CONFLICTOS FAMILIARES

Nadie dijo que sería fácil. Nadie nos dió un libro de instrucciones donde nos explicaba que en el matrimonio, como en la vida, se suben montañas o se bajan hollos, y que de la montaña te puedes caer o puedes no saber salir del hollo. Y si además le sumas hijos, es una combinación de lo más placentera para algunos y de lo más peligrosa para otros.
Cada unión de pareja, matrimonial o no matrimonial, pero unión al fin y al cabo, es una historia personal entre dos personas, que pueden conocerse de muchos años o bien no conocerse de nada y empezar de cero una relación emocional más fuerte de la amistad que conlleva al deseo de esa unión de intereses o, mejor dicho, de objetivos comunes. 
Partiendo de la base que un matrimonio funcione en todos los sentidos y se llegue al deseo de tener hijo/s, aquí es donde pueden empezar los problemas de pareja que nunca han existido.
O que si existían, estaban enmascarados.


Los hijos son uno de los principales motivos de conflictos de la pareja. 
Partiendo de la base que los padres venimos de hogares distintos, donde cada uno hemos sido educado con unos valores y costumbres distintas, por lo que a menudo los puntos de vista respecto a los hijos varían. Dicen que en el momento en que no existen estas diferencias, es porque alguno de la pareja ha quedado fuera de la situación.
Por lo tanto no es algo problemático que surjan conflictos, el problema lo veo en el momento en que no existe comunicación para resolver esos conflictos.
Pienso que en la pareja, una vez se tienen hijos, no pueden existir contrincantes ni dominantes, empezamos a ser socios y debemos seguir la misma linea, exponiendo cada uno nuestro punto de vista hacia ciertos aspectos, situaciones o problemas que van surgiendo y llegando a un punto común de reflexión donde la solución sea lo mejor para el niño y lo mejor para nosotros mismos, sin que ninguno salga perjudicado. 

La educación, el amor, los valores, que les damos a nuestros hijos es un bien preciado que les hará mejores personas. ¿Pero nos valoramos nosotros o nos valora nuestra pareja? Nuestros hijos advierten todo, desde el más mínimo detalle que pensamos que no se fijan, lo tienen presente y a la mínima te lo soltarán. 
Es por lo que creo que es importante que ambos adultos se demuestren afecto, confianza y se valore a la pareja. En ocasiones, actuamos por sentido común pensando únicamente en el bien de nuestro hijo sin consultar o sin tener en cuenta a nuestra pareja. Y en ocasiones aunque existe un conflicto, no se dialoga, por lo que no se soluciona nada.

Los horarios laborales, horarios escolares, extraescolares, situaciones de estres incontrolables en las que vemos que nuestra pareja no pone de su parte para buscar una solución, estas situaciones y otras más son las que generan esos problemas que a veces nos hacen llegar a pensar si lo estamos haciendo bien o si por el contrario lo que creiamos que era un hogar idílico, es realmente un auténtico desastre.
Se da el caso que por los horarios laborales, uno de los dos, el padre o la madre sea el que lleva el peso de los hijos e incluso del hogar, esto puede ser comprensible, dada la época en la que vivimos que la conciliación laboral en el trabajo y en este pais es nula, pero ahí es donde pienso que aunque tu pareja no pueda aportar el 100%, se debe ser adulto e ir a una, y ser consecuente con lo que tu pareja te cuenta respecto a lo que los niños hacen bien o mal, para ir en la misma linea, y no porque los hijos no los ves o no los disfrutas, en los momentos que estás presente le das todos los caprichos o le pasas ese castigo que tu pareja le impuso por alguna actitud imperdonable.
Desde luego, ni soy psicóloga, ni lo pretendo, ni soy la mejor esposa del mundo ni mi marido es el mejor. En cuanto a mi hija, de momento, con 5 años, tal vez es pequeña para saber si lo estamos haciendo bien o mal, considero que de momento está todo correcto, pero lo que tengo claro, es que mi base empieza en la comunicación, siempre partiendo de que conocemos nuestros defectos a la perfección y nos basamos en la comprensión, el diálogo y el amor. Creo que lo fundamental es respetar a la pareja, mantener esa chispa que un día nos unió, premiar con esos detalles que hacen feliz al otro, y dar esa flexibilidad y confianza que necesita. 
En cuanto a las relaciones sexuales, que ciertamente en muchos artículos se puede leer que la mujer pierde el deseo a raiz de tener un hijo, pienso que es un mito. Es cierto que el primer mes o los primeros meses sientes una sensación extraña en la que únicamente deseas en que tú hijo se alimente bien, duerma bien y no enferme, y en tu mente no cabe nada mas, por lo que la pierdes el interés sexual completamente y pasas a una fase muy inactiva. A tu pareja le afecta y esto puede crear un nuevo conflictos, pero vuelvo a repetirme al decir, que si esto se dialoga, es una situación transitoria que no debe generar más problemas que el de mantener "mas mimada" a la mujer hasta que recupere el apetito sexual.
Cierto es que también surgen los problemas cuando los niños van creciendo y la monotonía, el cansancio y los horarios hagan que no se encuentre el momento adecuado, dejando para mañana lo que se puede hacer hoy, por lo que las relaciones decaen. Creo que es fundamental encender la pasión con encuentros sorpresas, juegos o posturas nuevas y mucha comunicación, si desde el principio se ha hablado siempre todo, y nos conocemos y aceptamos profundamente, aunque la pasión decaiga, siempre existirán recursos que hagan que vuelva a encenderse la llama, sin miedo a la reacción de la pareja al proponer novedades.
Aporto estos enlaces, que me ha parecido adecuado al tema que hoy me ha apetecido comentar.




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