martes, 10 de julio de 2012

VIVES EN MI MEMORIA



"Nuestro primer recuerdo es a los tres años y cuatro meses"
Todos tenemos recuerdos, más o menos ciertos, de nuestro pasado, nuestra infancia, a partir de los cuales reconstruimos nuestro yo.
Me ha llamado la atención este artículo de LAVANGUARDIA.COM, escrito por el profesor en la UIMP Barcelona, Martin A. Conway. Me parece muy interesante y ameno.

Siempre he dicho que según mi memoria, mi vida empezó a los cuatro años, cuando cambié de domicilio, de familia y en definitiva de vida, o esa es la película que me he montado de mi, según lo que he escuchado, de los años anteriores a esta edad, (siempre llenos de misterios y miserias) y de los años posteriores, a base de vivencias que mi mente ha seleccionado y ha decidido recordar sólo aquello que le ha parecido perfecto para ser feliz.
Me gusta pensar que gozo de buena memoria, y me es gratificante ver a personas y recordarlas cuando íbamos juntos a la guardería, incluso sabiendo que esa persona no te recuerda a ti, u otras personas que han trabajado contigo o también estudiado contigo y simplemente se quedan mirando pensando dónde te han visto antes.
Pero también reconozco que no recuerdo muchísimas cosas que me gustaría recordar siempre y pienso que, como a mi, le debe pasar a todo el mundo y que es inevitable, no podemos retener todo en la memoria. De la única manera que podríamos recordarlo, es habíéndolo escrito previamente, como un tipo diario. Pero eso es imposible, no se pueden anotar todos los hechos importantes que nos van sucediendo, porque nos aburririamos de anotar o terminariamos olvidando algo siempre. 

No recuerdo cómo aprendí a andar en bici. Recuerdo que una vez casi me ahogo en el mar.
¿¿porque las situaciones dolorosas, las recordaremos toda la vida??

Desde hace dos años, estoy intentado anotar en una libreta todos los hechos importantes que acontecen en la vida de mi hija, creo que será emocionante para ella, el día de mañana poder leer: su actitud ante el paso por la guardería, cual fue su primera palabra, el nombre de su primera profesora, la fecha del fallecimiento de su bisabuela, la cual no ha podido disfrutar mucho por la distancia, con qué edad empezó a escribir su nombre, etc... Seguramente de su vida, no me aburra nunca de ir escribiéndole.

Según el artículo, para todas las personas, lo bueno sería utilizar la memoria a nuestro antojo, para maximizar nuestro bienestar. Eso es lo que habitualmente hacen las personas mayores, y es algo que me gusta, deseo que mi memoria y mis recuerdos me ayudan a ser feliz.
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