lunes, 20 de enero de 2014

CyberBullyng

Recientemente nos hemos visto sorprendidos por la noticia de que una mama de Uruguay ha castigado a su hija por su comportamiento inaceptable de cyberbulling hacia otros de sus compañeros,  haciéndola colgar en las redes sociales de la adolescente,  su foto con un cartel donde indica que ella ha hecho bulling y por este motivo es castigada a vender su Ipod, para así no tener acceso a internet, al menos a nivel doméstico,  donando además dicho cantidad de dinero que reciba por la venta de sus posesiones virtuales a una organización que se encarga de ayudar a niños que han sufrido bulling.
Y esta madre ha sido juzgada. Socialmente juzgada.
Me explico, hay quien opina que no debería haber actuado así con su hija. ¿¿Por qué? Quienes somos los demás padres para juzgar un castigo de unos padres, referente a una actitud inaceptable de un hijo, algo de lo que tal vez no tendríamos ni idea de cómo salir? Evidentemente no quisiera verme ni en un bando de la problemática ni en el otro. No sé lo que haría si me enterara que a mi hija le hacen bullyng en el colegio. Pero es que no se que haría en el caso de que fuera mi hija la que realizara bullyng a otro compañero/a. Es un tema espeluznante que cada vez se da más en muchas escuelas de todo el mundo. Es muy triste escuchar la noticia del suicidio de un adolescente por este tema. Debería ser más perseguido. Y aunque ya sé que cada vez se exige más a los profesores, es un problema que actualmente se extiende tanto en las mismas dependencias escolares como en los hogares. Porque una vez que un adolescente se conecta a su mundo virtual, empieza otro mundo, y de ahí el cyberbullyng. Tenemos que tener claro que es un problema de todos y que nuestra responsabilidad como padres es que nuestro hijo/a respete al prójimo y por supuesto sea respetado.
También nos contaban en la noticia que pretenden sancionar con multas a aquellos padres de hijos reincidentes en el acoso virtual a otros compañeros.Me parece coherente, ya que probablemente seamos los primeros culpables de que nuestros hijos pasen horas frente a un ordenador o una tablet, ya que nosotros le hemos puesto el aparatito en las manos. No voy a entrar en detalles de a qué edad es más conveniente que un hijo disponga de móvil propio o tablet, eso lo dejo a gusto del consumidor. Es otro tema de debate, que da para mucho.
Está claro que las tecnologías tienen mucho de bueno,  pero a nivel mental esta claro que está haciendo mucha daño en algunos sectores  de la sociedad que habrá que concienciar en bastantes aspectos. Empezando por el acoso virtual y continuando por todo lo relacionado con el sexo virtual, cybersexo o como le quieras llamar.
En cuanto a la educación desde los primeros cursos de nuestros hijos, no digo que no haya sido la primera que cuando mi hija me ha venido con la lagrimilla de que un nene le ha pegado, mi contestación más directa ha sido que no se dejara pegar. Y que si le dan, que se revuelva y la devuelva. No quiero hacerla la más valiente, ni la más violenta. Pero del paso de ser una alumna más y pasar desapercibida, a que te tomen como la tonta y la llorona de la clase,  hay una línea muy fina. Así que en una agresión leve reincidente, hay que poner medidas oportunas y siempre hablando de edades tempranas, soy partidaria a que mi hija pase desapercibida, no agreda, pero que tampoco la agredan y que se defienda ante cualquier ataque, informar al profesorado y entre todos solucionar un pequeño problema, que podría conventirse en un gran problema. Probablemente la mía no será la actitud acertada, o la educación adecuada.  Pero a día de hoy, creo que va funcionando.  

A través de este enlace que añado, se puede leer la noticia a la que hago referencia en el post de hoy, donde una madre pretenda que su hija aprenda y cambie su conducta: http://www.elobservador.com.uy/noticia/269653/una-madre-castiga-su-hija-por-hacer-34bullying34-la-obliga-a-confesarse-en-redes/
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