jueves, 30 de enero de 2014

Mil caminos por descubrir

..reconozco que soy un cobarde. Que me dan miedo las trifulcas y que aunque no estoy nada de acuerdo con muchísimas de las leyes que el gobierno actual está implantando así porque sí, me dan miedo las manifestaciones. 
Totalmente de acuerdo en que para que se escuche al pueblo, hay que unirse, me siento orgullosa de ese barrio de Gamonal que con su perseverancia y unión general consiguieron la paralización de unas obras de las que el pueblo nunca estuvo de acuerdo y aun así el ayuntamiento decidió realizar. 
Aunque como mil veces he expresado no me guste la política,  no significa que no lo siga en la medida de mis capacidades de conocimiento de la misma y me hago cruces ante la nueva ley del aborto en la que se ha retrocedido a los años de nuestras abuelas. Personajes como el ministro que osa modificar dicha ley, que en su momento daba confianza y hasta prometía para algunos seguidores de su partido, ahora decepciona...y de que manera, siendo ruin, privando a la mujer de una decisión propia e incuestionable, y encima teniendo que leer titulares de que con la nueva ley se ahorrará tantos millones. Increible! 
Las pensiones de nuestros mayores que les suben un 0, 25% pero que con retenciones y tal, con lo que acaban perdiendo dinero. 
La educación de nuestros hijos que con tanta reforma, ya no sabemos ni que estudian ni en que curso estan ni como se llamará. 
 Que vergüenza ir para atrás en vez de para adelante. Qué vergüenza que en este país de mentes ágiles que pueden hacer mucho en sus campos de estudio,  se les deje marchar porque aquí no tienen cabida. Porque aquí no se les permite avanzar. Qué pretenden??, sin duda ya les va bien que sigamos en nuestra ignorancia de programas telebasura en el que la mente no te da para ver más allá de unos falsos llantos y noticias sin ningún interés. 
Nadie dice de volver a tener únicamente dos canales de televisión,  total, aquel que no quiera ver, que no mire.  Y gracias damos a que tenemos muchas y mejores opciones hacia las que apuntar el mando. Pero aun así,  esa es mi teoría, que mientras nos siguen tratando como a estúpidos que no nos preocupamos por nada, ellos nos van dando, nos van ilustrando volviendo a los años mil en lo que poco estaba permitido y lo mejor era   oir, ver y callar.
En definitiva,  aunque me den miedo las manifestaciones por mi condición tonta a que me pueda pasar algo (tipo como aquella pobre mujer que perdió el ojo en el centro de Barcelona), últimamente estoy cada vez más de acuerdo que todo grito pacífico, bien organizado, sin violencia y con coherencia,  es escuchado, valorado y finalmente tratado..., que al fin y al cabo es lo que se persigue cuando la unión hace la fuerza. 
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