lunes, 13 de enero de 2014

Una tarde en un cafe!!

Cinco amigas. Un café. 
En ocasiones las vidas pasan a tu alrededor y prefieres no saber que pasa por la mente de tu compañero, o por la de tu jefe o incluso por la de ese vecino que a diario te encuentras, porque el saber conlleva tener que preocuparte o tener que ayudarle a no preocuparse a superar esta crisis que cada uno tenemos en nuestra casa. Y digo cada uno, porque todos en mayor o menor medida, en algún momento de nuestra vida tenemos alguna crisis existencial,.... alguna?? que digo alguna??... tal vez, tendremos varias crisis de este tipo, y lo último que deseamos es tener a un montón de gente a nuestro alrededor, cada uno con sus crisis, tú ahí con la tuya y sin saber qué decirle de la suya.
Pero es así, en un café. En una sesión de amigas programada. En un juego clásico de juntarte para charlar, cuando te das cuenta, cuándo quieres y cuándo no participar en la vida de alguien, acompañarle en sus crisis y levantarle todos los ánimos del mundo que se te ocurra. No son más que vidas paralelas que van conviviendo, muy distintas o muy similares, pero al fin y al cabo unidas. No son más que personas que han visto en cada una de la otra, un sentimiento, una necesidad de contarle y premiarle en sus logros y abrirle los ojos ante nuevas expectativas que la vida te ofrece sólo si tu quieres, pero ahí estaremos los cinco corazones, para colocar un cuadro, para secar una lágrima o para cantar una nana. 
No es ser hermanas, no es ser familia, es un nexo que se crea de la nada y que por inercia te unes, porque te lo pide la vida misma, y necesito de sus risas y hasta de sus críticas.
Suele ser así, cinco amigas y un café.


Está demostrado que la amistad es importante para muchos ámbitos de la vida. Tener un buen concepto de la amistad, cuidar de tus amigos y demostrarles que estás ahí, te hace una persona más plena y te llena de belleza por fuera. Es fácil saber quien cuida de sus amigos, quien es feliz en su día a día porque posee ese gran tesoro, posee un amigo. Vamos a mirar a nuestro alrededor o mirarnos a nosotros mismos. Pregúntate si eres un buen amigo.
En ocasiones la vida misma no nos permite pasar más tiempo con ese amigo/a que desearíamos estar, al menos para ese corto café en el que me cuentas que estás bien.
Pero realmente, lo que enriquece esa charla y el café, ni mil azucarillos del mundo lo endulzarían mejor.
Bendita la palabra amistad y bendito quien la sabe aprovechar en todo su contexto!!!

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