miércoles, 12 de febrero de 2014

Los pelotas

Cierto es que hay compromisos y compromisos. Y que a esta altura de la historia ya estamos pasaditos de tuerca,  y el quedar bien por compromiso lo dejamos para los veinteañeros. Esos a los que muchas cosas les dan igual, término apropiado es me resbala, pero en otras cuestiones aun se vive con el que dirán, el quedar bien y el no fallar.
Con motivo de una conversación,  me vino a la mente este post.
 

 
Cuánto de agradable es poder decir sin remordimientos,  sin vergüenza,  sin más,  no asistiré a tal evento porque no me apetece,  así sin rodeos, sin antiguas excusas que buscabas en el rincón de las mentiras, a ver cual era más creíble.
Cuánto de agradable es la sensación de que me da igual el que dirán. Y si les parece bien, genial y si les parece mal, genial, porque ya van a tener tema de conversación por un rato.
La historia es cuando has de asistir si o si, por compromiso y compasión o por amor a alguien que no le puedes fallar, porque no. Entonces la película te la montas de otra manera y ese rato que sabes que va a ser de lo más aburrido, lo puedes convertir en un acto de voluntariado personal, simplemente para observar al especimen humano. Las reacciones de las personas al relacionarse con otras son muy variopintas. Los hay que son ellos mismos hasta el final, los hay que empatizan tanto con el anfitrión que se convierten en su sombra y los hay que se convierten en ricos, deseados y ociosos, aun tú sabiendo que ese tipo no se acerca ni lo más mínimo a la realidad de lo que pretende aparentar.
Odio las apariencias.  Lo dicho, cuando tienes veinte o si me apuras, los 30!! Entonces aun estamos en ese momento de querer ser algo, ya no digo más que nadie,  pero  ser algo más, no quedarnos rezagados del guay del grupo y eso en mi opinión, al final, te lleva a la mas absoluta miseria personal. Si todo este papel, aun con casi 40 tacos te ves representándolo, plantáatelo, recapacita y recupera a tu YO auténtico.  Todos tenemos carencias, y qué?  De lo que yo carezco ya me encargaré de suplirlo con otras "cosas". Pero siempre. siempre, he pensado que el que de mucho ostenta, de mucho carece.
Evidentemente no hablo de nada material.
En fin, podré estar 100% equivocada, pero cuanto menos, me provoca risa ese tipo de eventos en el que me mantengo al margen y observo, y veo y sonrio ante el corrillo de los pelotas alrededor del pavo real. 
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