domingo, 9 de febrero de 2014

Mirándote

Es increible como los sueños se van. Los sueños,  las ilusiones, los deseos, llámalo como quieras, hoy me apetece denominarlo asi, sueños. Eso que durante mucho tiempo o incluso habrán algunos que dirán toda la vida, llevamos persiguiendo.
Pasar de la inocencia a la madurez. De la alegría a la apatía. De la a la realidad.
A menudo queremos creer que ese estado se inconsciencia particular durará eternamente,  así ya nos está bien.
Es en algunos ratos, los menos, pero algunos hay, en que sabemos a ciencia cierta que todo esto cambiará,  (ni lo bueno, ni lo malo, dura eternamente) que no siempre iba a ser así y que será en ese momento cuando maduraremos de verdad.
Ese era tal vez mi sueño,  algo inmaduro,  irreal, esa es la historia de muchos, creer que nada malo pasará jamás,  que siempre seremos felices que nadie morirá y que podemos controlar cualquier emoción porque somos adultos, porque tenemos ya una edad.  Qué necios pensar que somos más,  qué inocentes!
Hoy un día más duermo poco, mal y sólo con las imágenes que corren a toda prisa por mi cabeza, me conmuevo, me entristezco  y vuelvo a pensar que nada volverá a ser igual. Piénsalo y dime si tu sueño no es eso mismo, dime si tu sueño no es el mismo que el mío,  que la vida siga igual sin más. 

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