jueves, 27 de febrero de 2014

Paco de Lucía


Decir que te gusta el flamenco, y eres una persona joven, cuanto menos, puede ser motivo de caras raras.
Para mi el flamenco, ni es un estilo de gente adulta(hay quien diría de viejos), ni es un estilo de clases bajas, ni es un estilo que haya que desprestigiar, porque gusta, y mucho. Porque, como todos los estilos, puede o no puede atraerte. Porque nadie está obligado a que te apasione, pero a los que nos gusta, este género, nos apasiona, nos enloquece y consigue que se te erice la piel ante una interpretación espectacular acompañada de una buena guitarra y un buen bailaor/a.
Desde pequeñita lo he vivido, cada domingo en la radio de la cocina de casa de mis padres, y aun, por el recuerdo de aquella época, a día de hoy, se me saltan las lágrimas si escucho de casualidad alguno de aquellos temás únicos que me paralizan y me hacen detenerme a escuchar esas letras, esos quejidos, ese sentimiento y a un genio dándole vida a la guitarra.
Y es por eso, que no podía dejar de escribir sobre un grande. Sobre el único. Sobre la persona que hizo que el flamenco llegara a muchos oidos y fuera reconocido como un arte. No hay otro título para este post. No podía ser de otra manera.
Ayer despertamos con la triste noticia de su fallecimiento por un infarto. Puedes lamentarlo por muchos artistas que se nos están llendo, puedes pensar que sólo los buenos se van, pero el sentimiento de los flamencos ante la noticia de ayer, es desolador y no hay consuelo. Él era un Genio.
Gracias a él la magia de la guitarra flamenca ha traspasado fronteras, rompiendo todos los mitos y ha llegado a todo el mundo, enseñándonos a conocer, valorar y amar más la música y el género flamenco.
Y hay muchísimos artistas que se han manifestado y que tienen muchísimo más conocimientos de este arte, y de su persona, del que yo pueda explicar jamás. Pero eso, se siente o no se siente.
Impresionante artículo dedicado al artista en "Tema del día" de El Periódico.
Cuando Paco de Lucía y Camarón se juntaron, formaron la época dorada del flamenco (1967-1977) y ambos se admiraban y crearon algo único juntos, siempre serán Leyenda del Flamenco.
Ahora podrán unirse de nuevo y hacer algo grande en el cielo.

Francisco Sánchez Gómez (su nombre real), Premio Príncipe de Asturias en el año 2004 y otros muchos importantes reconocimientos, adoraba el mar, amaba a su familia y murió junto al mar, disfrutando de su familia.
Su vida, sus giras, sus amores, sus hijos, su familia, su arte, su guitarra.
Deja un incalculable legado. Para los amantes de su arte, nos queda recordarlo, seguir admirándole y honrarle toda la vida, escuchándole siempre como si siguiera aquí, regalándonos los oidos con su sentimiento.




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