miércoles, 19 de febrero de 2014

Ponerse a salvo

No soy policía, ni tengo familia, ni apoyo todos los actos policiales conocidos y no tan conocidos que han dado que hablar últimamente.  Pero tengo claro que cada vez está siendo más repetitivo esto de juzgar los servicios policiales. Cierto es que la policía está para proteger al civil,  para ayudarle, no para someterle. Cierto es que se escuchan más noticias negativas que positivas respecto a sus
actuaciones, pero pienso que ni todo es tan bárbaro, ni todo es tan sencillo.
Todos o la mayoría de nosotros en cada uno de nuestros puestos de trabajo, cometemos actos más o menos inverosímiles a razón de una orden superior, que nos parece inútil o estúpido llevar a cabo. Pero ahí estamos, haciéndolo contra nuestra voluntad.  Cierto es también que nuestra labor nada tendrá que ver con la de un policía. Ni quiero ni deseo tener la misma labor.   Pienso que un policía, ha de ser policía por devoción porque realmente es un trabajo duro e impagable en el que te juegas la vida por los demás y aun así siempre serás juzgado.
Ni defiendo ni entiendo la actuación policial de la pasada semana en las costas de Melilla. Ni me he documentado ni creo que por mucho que me expliquen pueda llegar a comprenderlo nunca.
Pero ante las críticas, ante los expedientes,  ante la cabeza de turco que pagará las consecuencias,  no debemos olvidar que hay seres humanos haciendo su trabajo, que es absurdo pensar que quisieran matar a nadie y que ante tales hechos deben estar sumidos en un gran shock emocional.

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