viernes, 21 de marzo de 2014

Poder Emocionarse

Es difícil entrar en el mundo de los sentimientos. Y más difícil aun intentar entenderlos.  Ya que lo que a mi me puede provocar una inmensa pena, a ti te puede provocar una inmensa indiferencia.
Todo esto viene a cuento de la noticia del fallecimiento del ex presidente del gobierno Adolfo Suárez. 
Y es que me es inevitable, cuando a una persona la veo buena gente, me retransmite buenas sensaciones y con el paso de los años has ido sabiendo de sus penas y recaídas, te enteras de una noticia como la de hoy y cuanto menos me he entristecido.
Ciertamente los hijos expresan su pesar y sienten que debe descansar en paz, la familia está preparada para ello, para saber que ya no estará. Y nos hacemos egoístas.  Y siempre queremos tenerlos a nuestro lado. Y nos volvemos raros. Sabemos que deben marchar, que es ley de vida, pero no lo asumimos ni el mismo día del fallecimiento.
He llorado al leer la noticia.  He llorado al leer que ha sonreido más en estos dias que en estos cinco años. He llorado y he sentido envidia de saber que se pueden despedir. Porque cuando la vida no te da opción de despedirte,  añoras ese momento, esas últimas risas, esa despedida que no es despedida pero todos allí saben que lo es, hasta quien nos abandonará para seguir  la vida arriba, muy cerca y muy lejos, esperándonos.
Cuanto menos esta es mi particular despedida a un político,  a una gran persona y a un gran señor.  Todo esto sin entender mucho de política y dándome igual los bandos y con la pena de saber que se va sin recordar desde hace años ni quién fue, ni lo importante que sigue siendo en la mente de muchos.
Que allá donde vayas seas el gran corazón que eres aquí. 

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