sábado, 26 de julio de 2014

Somos y no somos

En el único viaje intenso y largo, muy largo que he realizado pude comprobar muchas cosas y reflexionar sobre otras tantas.
El Ying y el Yang de las cosas.  Las clases de personas o el modo de proceder.  Los estilos de vida o el modo de vivirlos. Y es que en esta vida todos podemos ser familia o unos tremendos desconocidos y ahí está el kid de la cuestión,  en que tu sabes quien eres, hasta cierto punto te conoces o crees conocerte y saber como responderias ante ciertas situaciones, la historia es si realmente te decepcionas a ti mismo y después jamás respondes así. El tiempo, el dinero, las ganas, el amor, el apego, el querer distinguir entre blanco o negro o verlo todo del mismo color sin distinción.  Y cuando yo digo que la vida es mucho más fácil a como nos la planteamos, a eso me refiero, a no comerse la cabeza por chorradas insignificantes, a no rallarse por nada que no sea más allá de una difícil enfermedad de la que se sale o no se sale  y fue allí en la India donde vi que todos los niños sin distinción sonrien por igual y todas las personas en general tienen un brillo en los ojos que nosotros no tenemos.
No soy la más indicada para dar clases de moralidad, actualmente,  donde se están matando en medio mundo y en el otro medio miramos de reojo para que no salpique, donde la sociedad estamos más que hartos de tanto mamoneo político y exigimos una transparencia que está a años luz de ser real, porque política y legalidad difícilmente van unidas, hoy día donde seguimos queriendo más materialmente y queriendonos menos sentimentalmente.
En fin, que ha sido asi sin más, mientras colocaba esta sabana que me traje de aquel pais, cuando he recordado que me encanta que me digan te quiero, que les apetezca escucharme, reirse, o simplemente pasear conmigo. Actos tan simples como la vida misma.
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