jueves, 7 de agosto de 2014

Ebola más cerca

Emocionalmente, familiarmente y teóricamente, traer a un país subdesarrollado a un infectado de Ebola a morir o no mal morir, es hasta lógico.
Siendo prácticos es un riesgo.
Si desde nuestras fronteras no se temía por esta enfermedad y se consideraba prácticamente riesgo cero, a partir de hoy hemos optado a pasar a arriesgarnos a que esta enfermedad nos corra y genere un problema que antes no teníamos.
Siendo lógicos, dicho misionero, como ciudadano español, tiene todo el derecho a la repatriación a su pais y ser tratado. Tratado de una enfermedad que actualmente no tiene cura y que por lo que he podido entender, en nuestros hospitales encontrará mejores cuidados y condiciones.
Es por lo que pienso que se genera una incertidumbre general, y como siempre un dos bandos bien diferenciados.  El de repatriarlo o no. Como es evidente, para estos casos no ha habido referéndum, se le traslada y punto. Se vacia un hospital y punto. Se le ponen médicos y enfermeros particulares y punto. Y como empiece a propagarse la enfermedad entre los demás mortales, que aparentemente estábamos libres de dicho virus, ya verás, nos congregarán a todos en boxes aislados y juntitos a compartir dolores y punto.
En fin.  Vamos a mirarlo de frente.  Y Que todo quede en un protocolo riguroso y profesional.
Ojalá me equivoque y no haya que lamentar el conceder el derecho de un misionero que ha dado su vida y viene a morir dignamente cerca de su familia.
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