martes, 21 de octubre de 2014

Bla, bla, bla

¿Cuantas confidencias compartes cada día con tu pareja? ¿cuántos reproches? Y ¿cuántas palabras de cariño? Te has parado a recordar durante un rato las conversaciones que mantenían tus padres cuando eras crío? Y las que mantenías tú con ellos de crío?  Y las de ahora?
Es complejo y a la vez sencillo. Tener o no tener comunicación. No hay más. Haber escuchado palabras de cariño, de reproche, de aliento o no haber escuchado nada entre ellos. Y sentir que en tu vida diaria, prácticamente reproduces aquellas conversaciones o simplemente no te expresas. Porque al final la vida gira pero aunque nos modernizamos en muchas cosas, otras no cambian. Sin querer ser maleducada he observado a una pareja, que bien podrían ser mis padres o los padres de cualquiera, en el trayecto de autobús, mantenían una amena conversación, naturales ambos, sin maquillajes, ni vergüenzas, de esas conversaciones que todos deberíamos mantener, simplemente hablando de la vida, del día a día.
Y tú que miras a tu pareja y te preguntas si te escucha, si le escuchas, si le aburres, o si no te cuenta nada porque ahorrarse la conversación es lo más cómodo.
Estoy de acuerdo que con la pareja es con quien uno mismo ha de ser, más si cabe, uno mismo. Pero lo que realmente he pensado esta tarde mientras observaba esta pareja, es que más de uno y más de dos, con su pareja es de todo menos natural. Ahi queda eso.

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