martes, 4 de noviembre de 2014

Acto de muerte. Acto de amor!

Morir o no morir dignamente.  Elegirlo o dejarse morir. Ese es el eterno debate que hay y habrá hasta que las leyes se modernicen y se resuelva si el derecho a elegir una muerte digna merece el respeto que se le ha de otorgar o no. Dicho de otro modo, que todo aquel que quiera despedirse de sus seres queridos,  lo pueda hacer en plena conciencia y no estas despedidas que nos ofrecen ahora, en la que no sabemos si el enfermo nos escucha, nos siente, nos llora o nos reprende. Tal vez en sus últimos suspiros, desee estar solo, tal vez acompañado, escuchando una dulce melodía o escribiendo un cuento.  Quien lo sabe, a ver? Quien sabe cual es la última voluntad del moribundo cuando no se le da la opción, cuando simplemente un chute de morfina de más es el que dictamina el grado de aguante de tu cuerpo para seguir en este mundo o abandonarlo ya sin poder luchar mucho más. Es duro. Miles de pesonas no pueden hablar de este tema, no sabrían que hacer, no se pueden posicionar.
Coraje, mucho coraje, determinación y sentido común hay que tener para tomar una decisión así. Jamás sabría que haría en esa situación. Estoy totalmente de acuerdo y a favor de las personas que decidan tomar ese camino. Una chica de 29 años que ya le han diagnosticado y pronosticado cual será su sufrimiento y su final. Ella decide que el final lo pone ella antes de encontrarse mucho peor, antes de que sus seres queridos sufran muchísimo más, antes de que la vean padecer y apagarse a base de fármacos. Esto es el eterno debate. Que tenga que buscar un estado en el que la eutanasia esté permitida  un lugar en el que morir sonriendo, sintiendote querida y sabiendo que lo que estas haciendo es lo mas justo para todos. Al fin y al cabo, un acto de amor.
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