jueves, 6 de noviembre de 2014

Demonios internos

     
Exponernos a todo sin temor a nada. Al final es eso. Nos gusta exhibir nuestras ideas y que los demás opinen.
Nos gusta que sepan de nosotros, que vean que somos deportistas, que comemos bien, que gastamos bien, que nos acompañamos bien.
Y aquí no es cuestión de edades, ni siquiera de clases sociales.
En tu silencio, con tu soledad. Nadie sabe quien soy, qué hago, qué opino. Y al final el olvido.
O!?!? Tal vez estamos confundidos?.... bajemos a la tierra. 
Antes, que no había dónde exponerse, no existía tanto desconcierto, tanta necesidad porque los demás supieran. 
Al final quién sabia de ti, de tus desgracias, de tus logros, de cualquier hazaña o simpleza que se terciara, era quien realmente estaba a tu lado, el que te llamaba y se interesaba por tu día a día. Y éramos feliz así,  sin más necesidad que la que ahora necesitamos.
Sin tanta frustración por no recibir el calor de un "like".  
Hay quien muestra su nueva relación. Como un trofeo, casi sin entender que realmente está intentando ofender a aquella persona que aun sigue amando.

El que realmente empieza de nuevo, quien le embarga la felicidad y el deseo de nueva pareja, nueva vida, nuevos proyectos, no necesita más que disfrutarla, conocerla, aprender a amar e intentar no cometer los errores que cometió con la relación que ya acabó o la vida que cerró.
Las redes sociales son un fiel reflejo, a veces, de querer ser quienes no podemos ser. 
La mejor cocinera, el mejor padre, la mejor madre, el más divertido, el más entendido, etc etc etc... podría nombrar decenas, e incluso estar incluida en más de uno de esos calificativos que pretendo aparentar.
No lo critico, me gustan las redes sociales, practico a diario con ellas y me apasiona ese mundo virtual que si no estás, parece que no eres nadie. 
Pero reconozco que son una sarta de mentiras, de despropósitos, de rencores, de indirectas o muy directas, de querer saber y que sepan.
Y lo que es más interesante, que nos molesta y hasta evaluamos la reacción de las personas a las que amamos, sino están por nosotros, sino nos dan a un me gusta o si le dan más me gusta a otra persona que no sea uno mismo.
Tanto estres, tanto querer sentirnos queridos, nos va a matar.
Quererse a uno mismo, saber que venimos solos y nos iremos solos. 
Disfrutar de lo que en el camino nos van dando, los que nos quieren de verdad.
Conservar la cordura. Porque la red social es una distancia muy grande entre los que queremos y hacemos. 
Entre lo que tenemos y lo que publicamos.
Entre lo que somos y pretendemos ser.
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