jueves, 27 de noviembre de 2014

El paraiso que más quería

Buscando el paraiso se topó en nuestro camino y nos transmitió su filosofía. Nos ayudó a entender teorías de sus pensamientos que jamás admitiríamos en nuestras vidas. Nos contagió con su sonrisa y sus historias, en muchos días grises. Y nos ayudó a sentirnos, por que no, un poquito más vivas.

El árbol de la vida.

Todos lo escalamos desde la raiz a la cima y unos pasamos de largo las ramas más finas para no separarnos de nuestro camino y nuestro día a día, ella no, ella las recorría todas y conseguía sentirlas como suyas, como momentos únicos, todo lo vive al máximo y sin llegar al final del arbol todavía, si que está llegando a dónde más quería. A su paraiso, a su vida. Algo la lleva allí, algo que no puede definir y le apasiona.
Todos buscamos el paraiso dentro de nuestras vidas, cada uno con sus pensamientos, con sus teorías con sus deseos o con sus sueños poco a poco cumpliéndolos.
No siempre estuve de acuerdo con su filosofía y así lo discutíamos para no llegar nunca a nada. Tu espíritu libre, tu nómada vida, mi rutina diaria, mi tranquila vida, jamas te convencería, jamas me convencerías.
Hay valientes que se lanzan a buscar su paraiso, no esperan que les llegue, no se sientan a mirar y dejarlo escapar.
Tal vez es el espíritu rebelde, o la propia necesidad de buscar tu sitio en el mundo, y es posible que las circunstancias, las casualidades o el propio destino ya escrito, la hayan llevado tan lejos, es posible que el simple pensamiento positivo que ella tenía, la haya llevado a dónde su alma le pedía.

Evidentemente no es envidia, cada uno escoge su camino y ni me veo en la selva, ni tengo necesidad de cambiar el rumbo, pero si que enorgullece pensar que hay mucha gente en tu vida que te explica que le gustaría cambiar de vida, y que ves como llega ese día, que te llama y te explica que ya está allí, que es feliz, y que sonríe aun más de lo que sonreía. Y yo me alegro, porque no es que los milagros existan, es que existe las ganas de conseguir hacer de tu vida una mejor vida, deberían existir siempre las ganas de disfrutar cada segundo como ella lo hacía.
Tengo tu risa, clavada en mi memoria, tus teorías almacenadas en mis pensamientos y tu forma de vida me ayuda a pensar que no todo nos lo debemos tomar tan a la tremenda ni dejar escapar cualquier oportunidad de vivir como tu lo harías.
Obrigado Iris!!!!.

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