lunes, 24 de noviembre de 2014

Mi mejor amiga

Busco la sinceridad de la gente, pero supongo que ser sincero ofende y a veces un amigo lo que menos quiere es ofender a otro amigo. La definición de amistad cada uno la tendrá más o menos clara y se la aplicará a si mismo como buenamente quiera.
La cuestión es cuando ves a dos amigas, supuestamente muy buenas amigas, y una de ellas viste tan tremendamente ridícula que cualquier trapo que se ponga la otra amiga que va a su lado, va a ser apropiado siempre.
La moda es eso, una palabra que puedes seguir a pies juntillas sin importante si se adecua a ti o no o bien adaptarla a tu propio estilo siempre jugando con ella.
Entiendo que a cierta edad no se tiene criterio y de ahí las peleas entre padres e hijas por aquello de que "tú así no sales", discusiones que probablemente viva de aquí a unos años y espero poder hacer entender que una cosa es salir moderna y otra muy distinta es salir ridícula o vulgar. Todo se andará.

La amiga en cuestión que iba tan moderna, junto a su amiga la divina, podrían darme para hablar toda una noche, pero al final todo lo resumo en eso. Falta de sinceridad. Prefiero que se ofenda una amiga, a salir con ella y que las miradas de los demás la ofendan. Soy de la opinión que por muy de moda que sea una prenda, si a alguien a quien quiero no le queda bien, bajo mi punto de vista, se lo diré. Y a esa chica con ese pantalón, con medio culo fuera, pero medio culo del tamaño de Alemania,  a esa chica le podían haber dicho que con una falda, un vestido o cualquier otra prenda hubiera estado divina y hubiera captado las deseadas miradas, pero en positivo. 
Al final, como mujer, a todas nos gusta gustar, quien diga lo contrario miente. Para gustar a los demás, soy de la opinión que antes te has de gustar a ti misma, solo así te comerás el mundo o te reirás de el, según se mire, pero hay que tener algo así como clase, dignidad, honestidad con uno mismo y saber que aunque se tengan 16, 18 ó 25 años no todo vale.

En fin, mis malos pensamientos también me dicen que a la bruja de la amiga ya le estaba bien que la otra fuera ridícula esa noche, ya que todas las miradas las captaba ella y se sentía la reina.
Vamos a sacar la vara de medir. ¿Amistad o falsedad?

Viniendo más o menos a cuento, respecto a este tema, me ha gustado este post JESUS DIAZ DEL CAMPO de LA VANGUARDIA que a continuación añado, para que se pueda comprobar que aunque una prenda no te vende si te vende realmente. ENLACE: http://blogs.unir.net/jesus-diaz-del-campo-lozano/derecho/1007-nuestra-ropa-habla-por-nostros
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