miércoles, 28 de enero de 2015

Reflexiones y muchas ambiciones

Buscais un título interesante. Un libro que leer que os saque de tanto estres y monotonía. De una gran escritora con un lenguaje y una cultura fuera de lo sobrenatural, pues aquí lo teneis, el betseller que consiguió vender más de 100.000 ejemplares: "Ambiciones y Reflexiones" (Boreal, Espasa, 2013), con prólogo de Boris Izaguirre.

Cuanto menos no me gusta criticar a nadie que decida escribir un libro. Quien no me dice a mi que de aquí a un tiempo me da por liarme la manta a la cabeza e intentar tan difícil andadura. 

Cuanto menos no debe ser difícil, porque si la Esteban lo ha hecho, que no sabe escribir dos palabras seguidas, sin cargarse el texto de la pantalla, que no sabe si besaba va con dos "b", y que ha manifestado públicamente que lo suyo es hablar bien, pero no sabe expresarse bien escribiendo, porque no voy a escribirlo yo???, que algo más, creo que me defiendo. 
Dejando a parte mi modestia y la ironía que de vez en cuando me encanta aflorar. Diré que me parece lamentable, sí....penoso, que personas que realmente saben escribir, escritores que nos deleitan con historias únicas, no tengan cabida en su propio mundo, no tengan una silla el día del libro en cualquier stands de los que proporcionan las mejores librerías del momento, para que nos firmen sus libros. En cambio la tenga una señora, (contra la cual no tengo absolutamente nada de nada), o señorita, mejor dicho, que de escribir y expresarse tiene tantos conocimientos como el mismísimo niño de 18 años que se jacta de decir que no ha leido un libro en su vida. 
Y es que así está el mundo, lleno de escritores ocultos, que escriben a otros, que no están ocultos, que viven muy en el estrellato y aprovechan ese tirón para sacar tajada del momento. 
Cuanto menos, hay que ser más listo, y si años después sigues saliendo en la televisión, disimula y haz ver que escribes como la que más, porque cuanto menos, los que te defendemos un poco, nos hemos avergonzado de comprobar aun más si cabe, tu falta de todo, tu sobrada de todo.
Y si además, escribimos algo, y seguramente escribir un libro sea un sueño casi imposible, más rabia si cabe me da, pensar que ese sueño lo puede alcanzar quien no sabe ni hablar.
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