viernes, 30 de enero de 2015

Tu a tu mundo y yo al mio

Ahora resulta que tenemos que averiguar si nuestros hijos son adictos o no a las nuevas tecnologías: tablets, móviles, PC...

¿En que momento nos percataremos?, si tenemos en cuenta que los adictos número uno somos los adultos. El reflejo de la generación que crece respecto a nuestros actos es el que es. Nos ven a todas horas con el móvil en las manos. El rato que tenemos en el sofá, es para echar un vistazo a lo que no hemos mirado una hora antes, que digo una hora antes, diez minutos antes!! El rato del autobús de vuelta a casa. El rato de antes de comer. El rato de antes de cenar. El rato después de.... todos son buenos ratos para echar un vistazo a ese aparato que al final parece que nos dice mucho y no nos dice nada. Pero ahí estamos, entusiasmados por sentirnos dentro de ese mundo.
Caminan hacia una espiral involuntaria de consumismo total de aparatos de nueva tecnología. Lo sabemos, porque lo practicamos y o lo asumimos o moriremos en la desesperación de una lucha continua y sin sentido. 
Los niños más o menos de seis años,  por decir una edad, ya tienen tablet. De las princesas, de spiderman, pero al fin y al cabo es una tablet, que nosotros le ponemos en las manos e incluso nos sentimos orgullosos de lo bien que la utilizan.
La adolescencia se adelanta prácticamente a los diez años.  Y con esta edad ya quieren móvil.
Y la mentalidad que tienen ahora no es la mentalidad de antes.
Así que nuestro trabajo, además de asumir que los primeros enganchafos somos los padres, es comprender que tenemos que estar ahí para guiarles, para que hagan un buen uso de las mismas, y ante todo intentar caparles cuanto creamos suficiente capar para que no se sumerjan en páginas que no deberían entrar jamás.
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