sábado, 7 de febrero de 2015

El nuevo sol de tu mañana

Rompes con todo, tu vida ya te agobia, los minutos se hacen horas, tu mundo te satura y ya no importa nada. Lo de antes que era todo, ya no te llena.
Y tienes motivos, pero no sabes explicarlo, tu cabeza estalla y nadie entiende nada.
Suena la canción en la radio que lo dice todo, con las mismas palabras que necesitas utilizar y cuando quieres hablar, ya no sale nada.
Tal vez gritas por que es tu manera, pero yo creo que ya antes gritabas porque no veías salida, era tu autodefensa, tu arma.
Y no es justificable, no voy a ser yo la que diga que es criticable. Las formas, las palabras, las maneras, cada uno en su casa se las dice como desde el primer día se predetermina, eso no se ensaya. Y si existió el respeto o si se faltó el respeto, solo de uno mismo depende el haberlo permitido o no.
Jugar al desprecio. Hacerse la ofendida. Venderse como encantadora. No hay papel más falso y más perceptible que al que se ajusta aquella persona que de su persona obtiene lo que quiere, para después ampararse en no saber lo que quiere.
No se debe juzgar si muere el amor, si acaba la pasión, ni siquiera reaccionar con decepción, pero tal vez vivías o pintabas un mundo con otras costumbres. Vuelves a casa y ya te sientes grande. Aunque aun te falta mucha calma. Espero que encuentres lo que buscabas. O tal vez te arrepientas. Tal vez te veas, perdida en esta nueva etapa.

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