lunes, 9 de febrero de 2015

Tormenta en marte

Hacerse fuerte no es cuestión de fuerza, no. Es cuestión de entereza. De saber lo que vales, lo que quieres y no quieres y lo que permites o no permitirás nunca más.
Un día me habrás arrancado el alma, las lágrimas y el sentido. Pero hoy ya no, hoy te levantas más fuerte que nunca, con más ganas de decirle al mundo que si antes no eras nada, ahora eres alguien, con ganas y muchas sensaciones pendientes de experimentar. 

La vida no es conformarse. 
No es sentirse vacío y no hacer nada.
Describir tus sueños y sentir que los vas a cumplir.  
Que vas a avanzar.
No más desayunos sin mirarse a la cara. 
No más agachar la mirada.
No te miro, ya no hablo, ni te escucho. 
Y tu te empeñas en seguir engañando mi alma, con sonrisas bajo falsas palabras, con caricias camufladas, solo para dejar tu huella, para confundir. Pero sigo perdido en aquel desprecio. Ya es difícil que consigas dominar lo que antes tan bien dominabas.
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