martes, 17 de marzo de 2015

La primavera

Mi cuerpo, mi mente, mi alma y hasta mis pies tienen ganas de primavera, de dejar de sentir frío, empezar a notar calorcito y el sol abrase mi cara y me traspase esa energía que me hace falta, y me recarga para otros muchos días de prisas continuas y pocas ganas de nada.
Llenarme de pecas de nuevo.
Buscar flores para mi jardín y llenar de colores mi armario.
El alma me pide que llegue ya y a la gente se le contagie, porque todo son feas noticias, todo son desgracias, malas vibraciones, y ya ha colmado mi paciencia, ya únicamente el perderme en plena naturaleza, recoger su aroma, no querer saber nada durante cinco minutos o cinco horas. 
Cuanta añoranza de los tiempos de niños cuando el verano llegaba y el único deseo era que nunca acabara.
Ahora yo sólo pido que llegue la primavera, que nos invada, que nos alegre a todos un poquito, nos quite esa cara agria y nos vista de colores.  Ese continuo luto que se observa entre la gente, en el metro, en las calles. Adoro vestir con esas ropas que tienen nombres de colores que generan sonrisas. Rosa chicle, verde ácido,...etc, así sin apenas pretenderlo, despiertas alegría. Y ya no es cosa solo de mujeres, también los hombres, se cuidan, observan y se combinan con la estación  a la perfección. 
Me gusta la gente que no mira complejos, que viste según le venga en gana y disfrutan luciendo según cada temporada. Sí tú que te colocas una camisa rosa y te sube el moreno o aquel que le sienta de maravilla el pantalón verde manzana, jajja, se acabaron hace tiempo los estereotipos, ya no hay vergüenza, hay tener o no tener ganas.
Venga ánimo, restan unos días, ya no queda nada.
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