miércoles, 8 de abril de 2015

Buscar la intensidad

No te has parado a pensar que cuando nos abrazamos liberamos unas energías que no se pueden describir? Acumulamos o abarcamos la energía y el amor del otro y eso no hay medicina que lo pueda aportar.
Probablemente poca gente abrace de verdad o se abrace de verdad.
Tal vez esa sensación que describo haya quien me diga que jamás la ha sentido. Que estoy loca, que vivo en un mundo de fantasía. 
Me da igual, por si alguien no se había dado cuenta, hace tiempo que hago y pienso tan en positivo que me resbalan bastantes cosas que antes me afectaban o me comentaban. Y lo que suena a triste, lo pinto de colores. Y cuando el invierno se me hace tan eternamente largo, busco el rayito de sol que me recuerde que eso es lo que yo quiero.
Pero a veces es necesario ese abrazo. Siempre es necesario sentir ese abrazo intenso que ayude a olvidar un mal día, y así, acercándome a ti, lento, y abrazándote fuerte, puedas recargarte y sentirte libre, aunque estés entre mis brazos.
Me apetece mucho abrazarte así.
Me apetece mucho que me abraces así.
Pero las prisas del día a día. Los pocos ratos para pararse a abrazarse, sincerizarse, relajarse y tomarse las cosas con el sentimiento que se deberían disfrutar, hacen que estas pequeñas cosas ya no se practiquen, ya no sean imprescindibles, y es precisamente lo más importante, lo que más llena y engrandece a las personas y, además, es gratis.
Cuanto de lejos estamos de mejorarnos en muchos aspectos. Al contrario. Nos estamos perdiendo demasiado. Ahora la intensidad la ponemos en la tecnología y estar muy conectados a nada palpable, pero que creemos que nos llena con tanta intensidad como lo que antes te llenaba un beso, un abrazo. Feliz el reflexión.
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