miércoles, 15 de abril de 2015

Ella

Necesitas ese aire fresco para sentirte viva, esa brisa de la mañana para empezar el día. Y ya no te intimidan las miradas, ya no hay golpes que ocultar, ni señales maquilladas.
Las cicatrices traen recuerdos y te ayudan cada día a ser más fuerte, a salir con más ganas. Ya no hay nadie que te pare. Hace tiempo que nadie te levanta la palabra, hace tiempo que ya no escondes nada y no agachas la mirada. Diste lo que pudiste dar y recibiste golpes, te sentías maltratada y te fallaron las fuerzas para pararlo todo, hasta que supiste que aquello no era ser amada.
Y ahora te vas, caminas con la cabeza alta y el amor que te juraba ya no significa nada.
Ahora sales al sol de la mañana, a la brisa de un nuevo día y no te escondes, ni callas, y te vistes sin temores, sin sentirte prisionera ni observada.
Nadie volverá a hacerse el dueño de tus actos. Nadie volverá a cuestionar si vas adecuada, sonreiras al mundo y le hablarás a quien te de la gana.
(Ojalá todas las mujeres que se han sentido alguna vez así, se vean con las fuerzas de denunciar, huir de ese infierno y realmente vivir la vida tranquila que todo el mundo merece vivir. Hay más casos de los que creemos y más jóvenes de lo que pensamos, e incluso de todas las clases sociales y comunidades. Es una lacra).
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