miércoles, 12 de agosto de 2015

Mi final del verano

Probablemente el calor de paso a las lluvias, al frescor de la tarde y al no ser lo mismo ir a la playa ahora que en julio.
Seguramente los últimos días de agosto traigan la melancolía de pensar lo rápido que pasa el tiempo y lo lento que pasa el invierno.
Y mis días de descanso serán lo propiamente dicho, días de no pensar, de darme igual todo, de si llueve, verle el lado bueno y si graniza, salir a reírme del mundo.
Habrán días para todo y para nada.
Sabrás que es el momento de decirme te quiero o no dirigirme la palabra.
Es muy posible que el final del verano sea para todos distinto, pero solo pienso, que en una mente positiva no cabe un momento negativo. Y que deseo buscarle el lado bueno a todo, porque al final, lo único real es que nos pasamos el resto del año contando los días de nuevo para el verano y cuando llega, se nos escapa de las manos, de tanto anhelar aquello que después rápido, poco y de pena lo disfrutamos.
Estamos de suerte, hemos tenido un gran verano. Tremendamente caluroso, horrible para cualquier embarazada, pero genial para el resto. Y mis días, pues ya se verá.
Para mi, será el final del verano.
El comienzo de todo, de algo.
Cuando llega septiembre, siempre siento que es como si comenzara el año.
Sientes tu lo mismo? ¿Parece que llega septiembre y en tu mente empiezas a dibujar encontrarle a la monotonía  algún cambio?
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