viernes, 28 de agosto de 2015

Wiffi

Sin wiffi me siento atada de pies y manos. Con esa sensación de incomunicados, que abres y cierras redes sociales, que permanecen durante días en las mismas publicaciones, estancadas, sin novedades, no es posible estar al día y sientes una tensión y una sensación de no estar en el mundo, que ni es lógica ni agradable. Se instala en ti un mal carácter, un pesar sin sentido y unas ganas atroces se volver a la urbe donde todo lo tenías controlado, que si lo pienso realmente, me doy lástima.
Somos robots. Títeres en las redes. Observados. Cuestionados. Y hasta criticados. Pero aun así, elegimos seguir ahí, y cada vez más.
Somos carne de cañón, con nuestras frases hechas, nuestros comentarios, algunos sin sentido, otros con demasiado, hasta el punto que ponemos en duda en la mente de los demás, nuestra propia situación personal, damos qué pensar, carne de cañón con nuestros gustos hechos públicos. Y aun así, seguimos, lo necesito.
Ni era parte de nuestra vida hace años, ni nos lo hubiéramos imaginado. Pero ahora es así. Valoramos antes un acceso a wiffi, una conexión continúa, un estar al día, que un descanso de todo, un no saber nada de nada ni de nadie y nos engañamos a nosotros mismos cuando decimos, voy a estar unos días fuera de todo, desconectado, no me apetece saber nada.

Lo reconozco, vivo conectada, necesito estar al minuto en lo que sucede en el mundo y mi felicidad es que pueda acceder a cada una de las redes, se actualice y me informe de todo cuanto acontece, de todo cuanto la gente publica o comente. ¿Es un problema? ¿Tal vez una adicción?
Probablemente sea obsesión por wiffi.
Y todo este reconocimiento y esta directa manera de declararse enganchada al wiffi ¿porqué viene?  Pues sencillamente porque ayer leí de pasada en un artículo de La Vanguardia algo así como el primer caso fobia al wiffi (UNA SENTENCIA DE FRANCIA ADMITE LA FOBIA AL WIFFI) Se referirán a las ondas, a las antenas parabólicas, fobia a todo lo que la telefonía móvil nos podrá transmitir o no. Pero desde luego, por la devoción que le tengo, justo por eso y porque cuento las horas para actualizar mi smartphone y redes, me ha llamado la atención dicho artículo.

Publicar un comentario