martes, 22 de septiembre de 2015

El borrado de la vida

Nos cansamos de todo porque vivimos en una eterna competición. No valoramos nada porque lo conseguido ni lo disfrutamos, ya pensamos en lo siguiente. Y cuanto tenemos varios frentes abiertos en nuestras manos, nos agobiamos, nos sentimos maniatados, casi sin fuerza para seguir hasta que vamos liquidando temas, momentos, problemas y entonces una vez libres y con disposición de relajarnos, nos volvemos a enredar. 
La gran absorción de la vida. 
Ese sentimiento de plenitud por todo lo que haces, por todo lo que expresas, por todo lo que aparentas. 
Y luego Qué? Eres capaz de ser dueño de ti mismo? De tus momentos? De esa intimidad junto a tu familia, junto a tus amigos, junto a tu pareja? 
Ese momento único que no hay que competir, no hay que correr, no hay que demostrar, únicamente estar, una tarde, un instante, un rato de esos que se están y se valoran más que cualquier otro. Unas cosquillas con tu amor, unos chistes con tus padres, un cuento con tus hijos, no se, tal vez cosas nimias, tal vez algo que puedas dejar para mañana, si es que hoy te están tocando la vena sensible y te hacen pensar.
Pero ojo, que el mañana avanza a pasos agigantados, y lo que se pueda ir dejando, que sea bien sopesado, que se tenga claro que sea lo que no importe tanto, porque puede ser que un día te arrepientas de haber dejado pasar demasiado el tiempo por esa eterna competición de la vida. Por seguir un ritmo que nadie te exigía. Que solo tu te imponías.
Apuesto por las personas que hacen de su vida una bonita vida, porque así la pintan y disfruta de todo cuanto se le pone a su alcance y valora su tiempo. Pero también adoro a aquellas personas que sacan momentos para una llamada, para un café, para un cuento a las diez.
Piénsalo
(Puede que aún estemos a tiempo de hacer algún tachon en nuestro borrador y reescribir lo que hacemos, lo que queremos y lo que podemos alcanzar. No hay límite! )
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