viernes, 9 de octubre de 2015

La carta

Hubo un tiempo donde las personas nos sentábamos a escribir cartas. De amor, de desamor, de reconciliación, de amistad, simplemente por soledad, pero escribíamos a alguien, que recibía nuestras letras emocionado o bien nosotros recibíamos las del otro lado y simplemente sentíamos, llorábamos á nos ilusionabamos porque aquello significaba todo lo que necesitábamos en aquel preciso momento.
Hoy ya no es así. Hoy los buzones poco sentido tienen. En ellos, la propaganda se puede llegar a amontonar sin más motivo que las pocas ganas de vaciarlo, porque ya nada de lo que hay en ese recuadro, nos llena, nos llega.

Entiendo que generaciones futuras nos miren raro, cuando con nostalgia hablemos de esos recuadros preciados, aquellos buzones que en ocasiones eran el punto de encuentro entre nosotros y el cartero del barrio que nos veía la cara ilusionada y más ilusión si cabe le ocasionaba el saber que nos traía justo lo que en ese momento esperábamos.

No es fácil hacerse a la idea de que las cosas cambian a pasos agigantados, y algo tan usual como el recibir una carta, se convierta a día de hoy, en un imposible, si a caso un ideal de los románticos

Donde quedan aquellas cartas que recibíamos ansiosos,  con mirada emocionada, manos temblorosas y  esperanzados.

Dónde quedan aquellos momentos en que nos sentábamos frente a una hoja en blanco y escribíamos y rompiamos y escribíamos y releiamos, para volver a romperlo y empezar a escribirlo de nuevo, hasta que de repente las palabras fluian solas y en un momento teníamos allí encima la carta, los sentimientos plasmados y el destino echado.

Aquello pasó. No se reciben cartas. El sentimiento, si existe, estará en el aire, pero ya no escrito. 
Ya no hay cartas escondidas en la mesita, justo al fondo del armario.
Ya no quedan reproches ni lamentos porque lo que escribiste era un desprecio, una despedida, o un hasta luego. Ya no quedan ganas de quedarse esperando, porque ahora llegan de otra manera. Porque el amor sigue existiendo, más frio, más lento, más sincero? No se, tan solo queda el recuerdo, de que aquella época fue una bonita etapa y que evolucionamos, pero hay actos que no deberían perderse nunca. El amor escrito de puño y letra, siempre será infinito, imborrable, eterno.


Publicar un comentario