martes, 29 de diciembre de 2015

Prisioneras

¿Qué esperas tú que pase, en la vida, sino es el tiempo? 
¿Qué esperas que te depare, sino es el letargo de no saber nada, pues nada estás haciendo? 
¿Qué pretendes demostrarte a ti misma, ahí sentada sintiéndote llena, aun sabiéndose vacía, sintiéndote sucia, aun siendo muy limpia, sufriendo esa envidia y el deseo de cuanto otras tienen y tu ni lo persigues, ni lo intentas, ni lo pretendes?
Simplemente te dejas.
Haces ver que sueñas, y en ocasiones lo expresas.
Estás viva, pero estás muerta.
¿Qué esperas de ti sin él? De tu persona, sin sus permisos, sus asignaciones, sus consentimientos, que te crees suficientes, y son sus triunfos; tu sumisión es su logro y tu conformidad su objetivo.
¿Qué esperas de esa cárcel que te oprime el alma cuando ves a otras sonreir maquilladas, seducir con la mirada e impasibles se hacen dueñas de sus lenguas, para dejarlas luego sedientas.
¿Eso para ti quisieras?
Quítate el velo y observa. Que quien te ama encerrada, no te ama, solo observa, absorve, ordena y manda.
Quítate los prejuicios y desea, todo cuánto se ha de poseer, algo así como una vida digna, ¿tal vez? una personalidad propia, unas ideas sin temor a ser expuestas, sonreir sin miedo a ser sometida. Que quien te ama libre, realmente ama tu vida, respeta tus ideas, desea tu sonrisa y jamás te obligaría a esconderla.

¿Qué esperas de tú vida, viviendo prisionera en otra vida ?
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