lunes, 22 de febrero de 2016

Las princesas de ahora

En este mundo que gira en torno a un horario rotundo. Ese tic tac que no para.
Con unas ganas locas de no perder ya un segundo.
Cabe destacar que la mujer avanza a pasos agigantados y el hombre que la acompaña, la respeta y más la ama.

Por eso mi escrito de hoy es en honor a cualquier mujer. A la entereza, al saberse grande. Y también, a la pareja que así la valora, y se lo demuestra.

Por supuesto que no existe el hombre perfecto, pero ¿y quién lo busca?
Tal vez aún haya quien sueña con ese príncipe azul, rojo o amarillo, que llegará y te despertará con un beso.
Pero, probablemente cuando despiertes y pasen los años, desearás volver a dormirte y sin verlo todo negro.
Porque, al final, de los sueños se despierta una solita. Y se cumplen junto a alguien y se comparten. Pero jamás permanecer, por ser simplemente acompañante.

Espero y deseo que realmente seas de las princesas de ahora.
De esas que te despierta el sonido de grito de guerra de la canción más cañera, y te ayuda a empezar el día con energía.
Que te levantas y ladras o, simplemente, ni diriges la mirada, hasta que un buen desayuno te desbloquea.
De las que te da igual quien te vea con aquella camiseta vieja de deshilvanada, con esos pelos alborotados o con unas horribles ojeras, recién levantada.

Y es que el mundo se comía a la mujer cuando se dignaba simplemente a opinar de algo, y ahora, la mujer que no opina, no es persona. No debería haber quien nos reprima.
Porque las princesas de ahora no tenemos miedo a nada, lo que ha de venir vendrá, lo que ha de suceder, se superará y lo que hay que disfrutar, no lo hay que desperdiciar, ya que hoy estás  y, si no, mañana estará otra.

Me gusta pensar que cada vez más, tenemos la libertad, la autonomía, la capacidad y la gracia divina de ser y creernos el género fuerte.
Porque lo somos.
Porque una pareja a nuestro lado, nos ha de complementar, no nos ha de anular.
Y cada vez más, la princesa actual vive, lucha y corre con tacones, sin tacones, en falda o pantalones, pero se luce más bella y resuelta por  conseguir cuánto persigue y desea, por sus propios méritos, sin más.

Por supuesto que no existe la mujer perfecta, pero ¿Y quien la busca? 
Si al final, al hombre le acaba atrayendo la más loca, la más risueña, la que no tiene complejos, y no conoce rival, la que se rie de ella misma, cuando llora sin sentido, la que expresa cuanto piensa sin vergüenza, la que se cuida porque sí, la que corre una mañana y a la noche sigue así, la que huye de estereotipos, pero luce siempre feliz. La que tiene estilo propio y se gusta sin sufrir.

Que, todas somos princesas de ahora. 
Tenemos ese arte, esa gracia y esa seguridad junto a un sexto sentido, que muchos desean, y al final eso es lo que enamora. 


¿Te sientes tu así?

La mujer real, no es perfecta. 
La que se quiere. La que se arregla para si misma. La que se ve perfecta. Esa es la mujer que tienes que ser, y la que quieras que vean..
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