lunes, 9 de mayo de 2016

Llorarás mis lágimas



Llorar no es sólo dejar que la lágrima fluya. 
Ni que tú lo veas para que te influya. 
Ni que me lamentes, para después ni sientas culpa.
Llorar no es siquiera hacerte entender si te quiero. 
Si me quieres.
Es expulsar. 
Para mi, a veces, es rabia.
Gritar en silencio lo que te duele en el alma.
Es no desear hacer ningún daño. 
Normalmente ocultar la pena, para acabar siendo derramadas, irremediablemente, sin tregua, ni calma.

Para mi llorar, es necesario cuando ansío ya que todo salga.
 Se evapore. 
Matar esa constante pena, que me afea, me controla y hasta me anula sin poder hacer nada.
Porque significa despertar renacida.
 Porque luego ya nadie gana. 
Me retroalimento. 
Me crezco y me sana.

¿Qué es para ti el llanto? 
Olvídate de quien te diga que te haces la víctima.
Aléjate de quien no comprenda tu furia, tu rabia o tus ganas de soltarlas. 
Expulsa a quien no comprenda que es necesario llorar y de aquel al que nunca has visto una lágrima.

No es más fuerte el que no llora. 
Sino el que llorando, se levanta y sonríe al mundo, porque después de eso, ya no habrá más batalla.

Cuando comprendas esta lógica, llorarás mis lágrimas. Te sentirás reconfortado. 
Me reconocerás que llorar era lo que necesitabas.

Todos luchamos a diario internamente contra nosotros mismos. 
Irremediablemente lo soportamos y únicamente llorando es como expulsamos aquello que nos atormentaba.
Es pura terapia. 

Autora: Miriam Giménez Porcel. Para mi colaboración semanal en la página:




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