lunes, 6 de junio de 2016

Siempre ELLA

Detrás de cada puerta, cada vida, cada casa, llega ella, silenciosa, ya cansada.
Detrás de todas esas ventanas, otros mundos, otras risas, sin palabras.
Tras cada día que pasa, más observas que la vida es ignorancia. Es costumbres. Apariencias. Finges abundancia.
Detrás de aquella puerta siempre ella, que te espera, impaciente a la mesa, que le cuentes, tus vivencias, tus salidas, las llamadas y mentiras, las urgencias.
Y es aquella, siempre ella, a la que un día viste cierta belleza.
La que prueba cada mañana sus mejores prendas y no se relaja. La que cada noche desmaquilla su cara y se muestra ante ti como el tiempo manda.
Es ella la que sigue aquí. Aunque tal vez sean otras las que tu mirada atraigan.
¿Tienes la decencia, ante su presencia de serle franco y decirle que ya no la amas?
No mientas. Ni lo intentes. No me asombra tu cobardía, la de otros muchos, que viven a su lado, duermen y respiran junto a ellas y se sienten tan lejos como la vida misma.
Relajados, han de seguir porque es la vida elegida.
Sé humilde, mira tu reflejo y tal vez no quieras reconocer que tampoco llegarías, a esas otras, que hoy deseas, por eso continuas a su lado, por eso te sacrificas.
Qué inocentes las sonrisas de los cuadros que adornan las repisas de las estanterías de los hogares de mentiras, detrás de esas puertas, de esas casas, que muestran una cara, y realmente son otras vistas.
Autora: Miriam Giménez Porcel. Para la página: elpoderdelasletras.wordpress.com


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