lunes, 11 de julio de 2016

Sin candados

Has de desear que caminar unidos no sea un sacrificio. 
Que seguir de la mano no significa estar atados.
Que unir lazos no conlleve a tener que explicarlo.
Has de seguir el mismo camino, sin atropellar mis pasos.
Permitir que te mire sin inventarios.
Que me mires sin cuestionarios.
Has de asegurarte que cuando sonría, sea por que sí, es feliz por sí misma, y a la vez es feliz por ti.
En una relación están prohibidos los candados. 
Los celos y los daños.
Sin más ligaduras que las que vuestras  llaves puedan abrir. 
Sin exigir.
Alimentar la confianza. 
Regalar Abrazos. 
Besos y arrumacos. 
Conversaciones hasta las mil. 
Caminar junto a mi. 
Provocar la risa. 
Aceptar el llanto. 
Actuar. Decidir. Intuir. Empatizar. Discernir.
Manteniendo silencio en instantes de necesidad, sin convertirse en instantes de incomodidad.
Mirarnos de reojo, sonreir.
Y aun así, no ser perfecto, porque es imposible serlo, porque no lo queremos. 
Porque ninguno lo somos. 
Porque sino, no te creo.
Has de desearme a mil. 
Con maquillaje por el día. 
Y cara lavada en cada madrugada.
Siendo auténtica.
A veces rara.
¿Decides seguirme así?

De Miriam Giménez Porcel para https://elpoderdelasletras.wordpress.com/



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