martes, 26 de julio de 2016

Valiente

Ser honesto con uno mismo y mirar para adentro. 
Purifica el alma. 

Reconocer las virtudes y que no te  sorprendan tus defectos.
Te llena de dicha.
 
Suspirarás, mostrarás silencio, tal vez lamentarás la cobardía, cuando observes al final del túnel, que lo que dice tu corazón, no lo ejemplifica tu mente.
Que lo que expones al mundo, no es lo que realmente sientes.
Que te gustaría gritar que eres diferente y en cambio callas.
Continúas echando el candado a la verdad. 
Mientes.
Todos deberíamos hacer el ejercicio.
Mirar hacia dentro.
No retenerse.
Todos mostramos una cara.
Y pocos somos ese. El que refleja el espejo al llegar a casa, y anochece.
Ni tampoco somos al que con ganas limpiamos la cara cada mañana, para que parezca lavada. 
De nuevo la máscara, antes de echar la llave y salir al mundo. 
De nuevo a la suerte. 
De nuevo a la guerra. 
De nuevo a la muerte. 
La muerte lenta del que se engaña, del que prefiere no verse, no mira, calla. 
¿Quién es el osado que se confiesa a la gente?
 Mostrarse tal cual es.
Amar, a quien realmente ama.
No tener miedo de lo que otros opinan.
Conseguir respetar. Hacer que respeten.
Todos deberíamos ser honestos.
Exigimos al mundo. Y no entendemos que el mundo nos sirve el plato caliente.
Para torearnos, para quemarnos, para ver quien es valiente.
Y sólo lo es aquel, que escapa de los estereotipos y se crece.

Amas. Sientes. Vives  justo como realmente quieres.
Con mucho. Con poco. 
¿Quién vive como realmente quiere?
By Miriam Giménez Porcel para https://elpoderdelasletras.wordpress.com/

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