martes, 2 de agosto de 2016

Visita a Colliure

Frente a la tumba de Machado, prometí no desfallecer. 
No caer ante el aburrimiento de no saber, no inventar, no crear un nuevo sueño.
Frente al reposo de Machado, le juré.
 Amor enterno a los libros, a los textos, a mis escritos, sinceros.
Y a volverle a releer.
Junto a su retiro, me uno al amor por el mar, a sus bellas palabras de amor, y le pedí consejo. 
Solicité consuelo ante mis tormentos, todos esos momentos de hastío y supliqué su ayuda desde el más allá. 
Porque la inspiración no muera, porque llegue esa calma a mi vida,
necesaria,
aunque ya supuesta.
Frente a su imagen, lloré.
Visité Colliure.
Porque quise vivir como él.
Me senté a sus pies, 
aspiré el aroma de mar, 
el olor a jazmín del cercano jardín,
me dejé llevar, por lo que pudo él sentir.
Frente a su descanso, descansé.
Le pedí una señal.
Deseé no volver a temer.

By Miriam Giménez Porcel.


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