martes, 27 de septiembre de 2016

Vida indecente

Tal vez te pude ayudar. 
Y no lo hice. 
Tal vez te pude  buscar.
Y no lo intenté. 
Tal vez te odié demasiado y no lo entendiste. 
Te rendiste a otra vida. 
Te ocultaste en otros brazos.
Y no me quisiste.

No fui yo sola.
 ¿A cuántos antes abandonastes?

Tal vez ya no es el momento. 
No puedo reprocharte, ni chillarte, ni desahogarme.
Las lágrimas por ti dejaron de derramarse.
Hace años, en algún instante.
Tal vez porque entendí que nos despreciaste.
Comprender que uno no elige, cuando otros te abandonan.
Conseguir aparcar de la mente.
¿Hay alguien culpable,
de los actos que otros otorgan?
La muerte llega para todos y a ti te llegó pronto, 
porque en vida no fuiste más que un ser deplorable,
sin sentimientos, ni deseos lógicos.
Y te castigó.
Lo que no hicimos otros.

No es más madre la que pare, sino la que siente 
y la que ama con locura a unas criaturas indefensas,
que solos, no pueden cuidarse.
Madre es aquella que no abandona, ni vende, ni juega 
con la vida que le crece en su vientre.
Tu no fuiste madre, y mi corazón así lo siente.
Y aun así me pregunto tantas cosas.
Aun así, a día de hoy, algunas veces la mente
me juega una mala pasada y llora, y caigo de frente,
quiero comprender algo,
no entiendo nada, 
y algo se pierde.

Jamás conseguiré alcanzar qué pasaba por tu mente.
No entiendo tu tendencia hacia esa vida indecente.
"A mi madre, esa persona que jamás se explicó.
Que cada día en mi corazón nace y a la vez muere"
By Miriam Giménez Porcel. Para https://elpoderdelasletras.wordpress.com/

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