sábado, 15 de octubre de 2016

Las flores de mi jardin

Hoy me detuve a escribir de las flores de mi jardín.
Hoy decidí hacerlas partícipe de todo y de nada, porque tienen derecho a ser observadas, porque sí.
Porque parte del tiempo libre y dedicación son siempre para ellas, sonrientes, amistosas y deseosas a mi llegada, de que el amor que les declaro cada mañana, es porque si.

Hoy me entretuve en su haber y simplemente decidí que no hay sustancia ni color, ni olor, ni sabor, ni especie, que me prepare una más bella declaración de amor que el estado de una flor. 
Hoy tuve claro que merecen una especial atención. Por esos momentos, por pasión, porque si y porque no.
Porque dicen que hay que tener mano para ellas, yo creo que no. Simplemente es paciencia, es calor, es la justa medida de algo, de todo, de hablarles o no.
De recrearte, de creer en ellas, es una sensación.
Y eximo a quienes no me entienden, no me entiendo ni yo.
¿Es locura transitoria esto que cuento? Puede que si, puede que no.
Te perdono, porque comprendo que me creas loca. ¿Lo soy? o ¿lo estoy? Que más da, si al final, todos tienen su grado de locura, y el que no quiera verlo, peor.
No tengas miedo a luchar contra ti, no te rindas, llegará un día en el que verás que todo cuanto digo, tiene algún tipo de razón. 
¿Estamos locos? ¿Por que no? Déjame a mi con mi locura, que yo con tu chaladura, no muestro opinión. Y que conste que la tienes. Sería digno de mención. 
Todos estamos locos. Quieras verlo o no.
Cuando decidas darme la razón nos sentamos a discutirlo, tu con tu cordura, yo con precaución, sin ofender, que al fin y al cabo, para eso pasa de largo todo el mundo, en este mundo, para mirarse, sentir, y después callar, lo que dice su corazón.
Yo simplemente te estoy proponiendo, pornerle a la vida un poco de pasión en nuestra propia discusión de si mi locura o la tuya es mejor.
Feliz falta de juicio.
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