martes, 8 de noviembre de 2016

La interesada


Nunca te explicaron que se puede abrazar con el alma.
Y apuñalar con la mirada.
Tal vez jamás te contaron que el amor se palpa.
Se cocina.
Se alimenta.
Y se cuida, hasta quedar en la misma exquisitez que se saborea,
cuando ya se tiene,
y no se escapa.
A ese, el hombre más rico,
que fue amansando dinero,
sumando ganancias,
quiso creerse feliz,
y finalmente no disponía de nada.
Debieron advertirle de la interesada.
Su esfuerzo mereció la pena para llenarse la saca.
Está rodeado de bienes.
De joyas.
De materiales sin vida.
Y muerta está su cama.
Dónde la que duerme a tu lado,
no duerme, ni descansa.
Únicamente vigila si respiras,
para robarte sin armas.
Esa que dice amarte,
ni siquiera a ella se ama.
Te embauca.
Se engaña.
Seduce siempre,
con su sonrisa más falsa.
Exhibiéndote al lado.
Expone su máscara.
Paseando de tu mano.
Sin rozarte las palmas.
Se siente envidada.

Despierta de ese absurdo.
Te creo más listo.
No compres belleza.
Mejor, enamora almas.
O tal vez me equivoco,
y eres un gran hipócrita.
Por ser poderoso.
Ella por interesada.
By Miriam Giménez Porcel para:  https://elpoderdelasletras.wordpress.com/
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