lunes, 12 de diciembre de 2016

Confianza violada

Tal vez, hasta es posible que la prisión no sea el lugar idoneo para tu mente malvada.
Los barrotes aun servirán para idear más trampas. Saborear las mieles de empezar de cero y engañar de nuevo. Como hiciste hace años, aunque ahora judicialmente ya no valga.
El estado de una pequeña no es motivo para un todo vale.
Continuas faltas de asistencia en sus clases, por viajes diversos hacia terapias falsas.
Quien engaña con la enfermedad de su propio hijo, se merece juzgarle, encerrarle y tirar la llave.
Son tantas enfermedades raras. Tantos tormentos de otras familias, que odian tu perversa hazaña. Ahora pierden la posibilidad de que sus hijos, que sí que es cierto lo que padecen, que no engañan, avancen gracias a los donativos de todos para que no se detengan las investigaciones de estas enfermedades extrañas.
No aportas facturas. No hay cuentas, ni finanzas probadas. Hay una gran estafa.
Una exageración. Unos tratamientos no justificados. Unos gastos a nivel de un marques, provenientes de donativos de gente honrada.
No te mereces nada.
Fin a tu credibilidad. No eres tu el que sufre, ni tu mujer, al final quien padece es la pequeña utilizada. Ella es la víctima.
Queda una familia engañada. Vergüenza y esperanza, de que la niña sonría. Sea feliz y algún día te escupa a la cara.
Robaste la confianza de millones de personas que ahora se sienten violadas.
También pienso, qué es una pena, que para que un niño con una enfermedad rara, mejore, avance, y/o se cure, no sea la Sanidad la que se encargue de sus tratamientos o terapias. 
Y ahora otros padres temerán, que se haya perdido la buena fe.
Gracias, porque ha sembrado una desconfianza que será difícil borrar, y que de nuevo la solidaridad florezca en las mentes de los que confiaban.
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