lunes, 23 de enero de 2017

GRANDE BIMBA


Son tus pasos decididos los que dejas en la vida. 
Fuiste dulce, tenaz, guerrera. 
Querías vivir y lo hiciste a tu manera. 
Siempre distinta, siempre única, eterna.
Son tus huellas en el camino las que seguiran, 
los que quedan sin tu cobijo.
Fuiste madre, hermana, amiga, esposa 
y un largo etc de personas, 
para los que tuvieron la suerte de conocerte y disfrutarte, 
preciosa. 
Un corazón que se lleva consigo miles de colores,
esparcidos de cada lienzo contigo vivido.
Muchos son los que te lloran 
y otros pocos, sin festejos, dicen 
que no es día de tristeza, 
porque eras toda alegría, 
e incluso hoy, 
hay que vivirlo como tú lo hacías.
Has sido, hecho, dicho todo 
lo que has querido ser, hacer y decir. 
Has orquestado con tu partir, 
como un mazazo, inesperado, 
que no se lloren lágrimas inútiles. 
Que se luche contra esa temida enfermedad. 
Que se enfrenten a lo que los tratamientos conseguiran. 
Que se levanten con una sonrisa cada día, 
como te conseguías levantar.
No me aferro a la noticia de que has perdido la batalla. 
No es justo. 
No es la palabra.
Para mi siempre  serás la luchadora 
que se enfrentó a ella y a nosotros, de cara. 
Frente a frente. 
Explicaste tu drama, con una sonrisa en la cara.
Nadie te venció a nada. 
Simplemente partiste, cuando la muerte te buscaba. 
Y eso no se elije, ni se pierde ni se gana, 
viene sin entrada, 
te coge de la mano, 
te lleva
 y es el destino el que manda.

Descansa en paz hermosa. 
 
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