martes, 17 de enero de 2017

No se si es amor, pero lo parece


La palabra más usada, más sentida, más nombrada, más deseada.
El momento más dulce, que puede también puede convertirse en el más amargo.
La sensación más placentera, más necesaria y prometedora.
Soy de la opinión que nadie vive sin estar enamorado.
En mayor o menor medida, todos tenemos en el corazón a alguien. Que estuvo, que está, que estará.
Del corazón a nadie, se le arranca nadie. El que entra, jamás sale. Aunque creas que lo odias, el mismo sentimiento de odio, lo está convirtiendo en importante, señal de que sigues sintiendo.
Habrá quien se hará el autosuficiente, el duro, aquel que dice no necesitar de nadie.
Pero sabe que no. Se engaña. Todos precisamos sentirnos queridos.
Saldrá bien. Tal vez no. Pero habrá valido la pena vivirlo, intentarlo, sentirlo, rozarlo y recordarlo.
Despertar al alba, mirar el rostro de la persona amada, si bien, rozarle con los labios, con ternura y sentir ese cariño que perdura con el tiempo.
Lo que un principio fue furor, un intenso placer que te recorría y te morías por complacerte y complacerle, día a día, luego, al tiempo varía. Sigue la pasión en otra medida, existe la tensión por otras cosas y aun así, decides que esté y estar en su corazón, para que valgan la pena las horas.
No es necesidad, ni posesión.
Amor, ese término único, que se siente justo cuando tu corazón se desboca, en el momento que la otra persona posa su mano sobre tu boca, y te manda callar y te sonríe y, susurra, sutilmente: ¡Te quiero, bésame idiota!
Y ahí empieza toda historia precisosa o igual no tan preciosa, pero al fin y al cabo es tu historia. 
Y pensarás, como la letra de cierta canción: "No sé si es amor, pero lo parece"
By Miriam Giménez Porcel. Para. http://elpoderdelasletras.com/

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