lunes, 9 de enero de 2017

Palabras sueltas


Estos días se me van de las manos los temas, 
las palabras, los sentimientos, las maneras y los tiempos.
Me siento indecisa, imprecisa, impulsiva e inocente. 
Ya que quiero contarlo todo en cuatro líneas. 
Y no se debe. 
O tal vez, yo no podría.
No endulzaría todo lo que la ocasión merece. 
Lamentaría dejarme escollos. 
Debería quemar recuerdos, 
fingir, 
decir que quedaron en el olvido.
  Puede que no valga la pena admitir que importa, 
lo que me dejé en el camino.
Estos días pienso en demasía, 
lo que antes demasiado sentía. 
Y creo que algo ha cambiado. 
Se acabó tanto lamento. 
Se acabó el llorar por las esquinas. 
El escribir de temores, desdichas, recuerdos, mentiras.

¡Qué magnitud esto de las palabras!
Los versos, las reflexiones imprevistas,
le decimos inventivas, cuando es la realidad más viva.
Crees ser el dueño de su estructura, su forma. 
Pensar que impones tu propio sistema,
y nos engañamos, 
son ellas las que mandan. 
Las que brotan solas, 
de lo más hondo del corazón y, 
al escritor junto a su hoja blanca nada lo va a cambiar. 
Escribirá de todo aquello que le escupa el alma. 
Que deseé vomitar.
By Miriam Giménez Porcel. Para: http://elpoderdelasletras.com/

 
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