martes, 28 de febrero de 2017

Máscaras de carnaval

Nadie viene a rescatarte con su capa de superman.
Muchos falsos, no sinceros, qué irreal.
No te escondas si tú callas,
si lo sabes, 
eres culpable como el que más.
Nadie miente y nadie dice la verdad.
Demasiados enmascarados, en carnaval.
Es el tiempo el que maneja las maneras. 
El que envía las señales, el que dicta lo real.
Nadie dijo que tu príncipe sería ese inmortal que idealizabas en tu diario.
No explicaron, que te podías equivocar.
Nadie sabe quién es en realidad.
El que juzga tus acciones, 
el que controla con radar, 
tus pasos, tus ropas, tu ademán.
Aquel que consigue crear,
una dependencia emocional.
Ese es el único disfrazado, 
el que trata de ocultar tras una sonrisa,
con mentiras,
lo que es en realidad.
Un  portazo y la princesa y su sapo vuelven a gritar. 
Ella se defiende, él se alza más.
Ella trata de entenderlo, 
él se hace respetar, 
a base de unos golpes, que jamás se borrarán.
Nadie debe ser juzgado, 
hasta que levanta una mano y entonces, 
pasa a ser un malnacido además.
No merece más menciones. 
No merece que camines a su lado. 
Nadie merece que le roben su voluntad. 
Si soñabas con princesas con varitas, 
con la magia del amor. 
Baja al mundo, vive el sueño, 
pero abre bien los ojos 
y no te dejes manejar. 
    Se empieza con eso, se acaba con el puñal.
By Miriam Giménez Porcel, PARA: http://elpoderdelasletras.com/
Contra toda esta lacra que estamos viviendo, y que aumenta estos últimos años y es inconcebible. (Foto obtenida en la red)

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