lunes, 24 de abril de 2017

El Triunfo de un buen verso


Escribimos para gritar lo que callamos. 
Para expresar lo que sentimos. 
Para contar lo que sabemos. 
Para expulsar lo que sufrimos.
Escribimos para dejar plasmado un pensamiento. 
Escribimos porque sino quedaría muerto. 
Todo esto que llevamos dentro. 
Hay que arrojarlo y escribiendo es cómo sabemos.
No oimos lo de otros. Escuchamos sus lamentos.
Los problemas, reflexiones, decisiones y tormentos.
Sus historias, mi alimento.
Sus pesares, mi sustento.
Escribimos los quejidos, los sollozos y el aliento 
del que espera un regreso.
No se escribe a los silencios.
Suscribimos lo que provocan aquí adentro.
El suplicio de notarte el pecho roto, 
no remite fácilmente ese dolor intenso,
no lo cura un curandero.
Escribimos para todos aquellos que buscan
y no encuentran. 
Que escuchan y no oyen.
Que lloran y no duermen.
Somos el consuelo.
Un honor verse escribiendo,
para los que sacan beneficio
en las lineas de un buen verso.
By Miriam Giménez Porcel.



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