lunes, 9 de octubre de 2017

la sonrisa de Jessica


Me olvidé de tu presencia.
De tu perfume impregnado en las estancias de nuestra casa.
En tu lado de la cama
y en mi almohada.
Todas las mañanas le robabas unos minutos al reloj.
A los pocos de haber marchado yo.
Y te desperezabas, sola, dejando tu alma.

Hoy no recordé ya tu sonrisa.
Ni tu cara.
Pero si tus manos.
Cada caricia.
Tus palabras.

Tengo miedo de perderte ya del todo.
Tengo sueños donde veo que otros brazos me sostienen.
Y me gusta.
Lo necesito.
Me odio.
Por empezar a reemplazarte.
Por no recordarte tanto.
Porque me repiten que es ley de vida.
Y yo me lamento de tu marcha,
cada día de la mía.
Espérame serena, única, auténtica,
y sencilla.
Que aunque otros labios me sorprendan.
Otras manos acaricien, lo que a ti pertenecía.
Son las tuyas, vida mía, las que siento todavía.
y aunque me repitan que esto es ley de vida,
aun espero tus consejos,
porque nadie me convence.
 Dime Jéssica,
mándame una señal, ¿tú qué harías?
By Miriam Giménez Porcel.
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