jueves, 15 de febrero de 2018

Mala Madre


Busqué en aquella fotografía los ojos de una madre y no los hallé. Ni siquiera en el abrazo retratado, tus brazos palpé. Y aunque ahora, ya una adulta, observó tu apariencia, ¿no te siento, no te quiero, no te amé?
Busqué en otros hermanos a alguien de mi piel y no encontré, de aquella historia que no fue, de un apellido, una sangre y una jerarquía que jamás entenderé.
No te vendas, no me busques, no estaré.
La canción que me invade, la que me llena los ojos de lágrimas, la que define una madre y la que aun odiándote con toda mi alma, se que en el fondo es amor, y me hace volver a caer.
Es la sensación de querer saber, de entenderte, porque ahora que soy madre, yo no puedo, no comprendo el abandono. No soporto el recuerdo. No tolero tu desprecio.
Me disfrazo de alguien fuerte. Me tapa la máscara de mujer grande. De persona sin tormentos. De madre primeriza. Y, al final, siempre eres tu la protagonista.
Aun así eres tú, la que continua haciendo herida.
By Miriam Giménez Porcel. 

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