domingo, 11 de noviembre de 2018

Tu nombre


Y fue cuando miré tu sonrisa, en la lejanía, cuando tuve claro que había entre esos labios:
Ironía cada día. Unos cuantos elogios, y todo lo demás mentiras.
Y fue cuando relajé el cuerpo, dejé caer mi peso en esta historia, cuando tuve claro que jamás me amarías. 
Ni un segundo de tu tiempo, sería mío. 
Ni una hora de mi vida sería tuya.
Y fue así, sin más, que te dije adiós, esperando que imploraras que volviera. 
Aun creía en la solvencia de tus besos, aun pensaba que las caricias eran ciertas.
No viniste, no llegaste ni acercarte, sonreiste y muy clarito me dijiste:
estúpida y necia, soy yo el que no te amo.
Y fue cuando se desmontó la baraja, me solté de tu mano.
La que no sujetaba.
By Miriam Giménez Porcel. Para: https://elpoderdelasletras.com/











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